Pinchar en la imagen os llevará a la convocatoria ...
Dorotea la anfitriona de este primer jueves del 2023 nos propone lo siguiente:
Os propongo un juego con unas reglas muy simples pero que sin embargo no resultará tan sencillo...
Hay muchas palabras que por cambiarles una sola letra adquieren un significado totalmente distinto o incluso varios significados: Vaca/Baca, Mono/Tono/Bono, Casa/Masa.... y os doy más pistas: Cala/Pala = relato de terror, Carta/Marta = relato de amor, Vaca/Baca = relato cómico...
Una furgoneta y tres vacas
En el pueblo todos le conocían como el Vaquero, él no se iba ninguna noche a dormir sin haber ordeñado a sus tres vacas lecheras.
Hasta que un día le propusieron un concurso de vacas lecheras, él sabía que, Luna, Estrella y Sol eran las mejores de la comarca, así era como se llamaban sus tres tesoros.
El problema vino cuando el concurso era a veinte kilómetros del pueblo y claro, había que transportarlas, no tenía un coche, lo suficiente grande como para poder llevarlas a las tres.
Ni corto ni perezoso - un hombre con ingenio, como se decía así mismo- se fue al establo, midió el largo y altura de sus vacas y con las mismas, se fue a su furgoneta.
Echando cálculos se dijo:
¡Tengo la solución!, dos irán dentro, si quitó los asientos de atrás, cogen ajustas, me las apaño, y la otra, esa tengo una idea, pero tengo que pensarlo.
Paso toda la noche dándole a la cabeza donde llevar a Sol , pues era la más corpulenta y la que mejor leche daba.
La baca de su vehículo era posible, pues la normativa la cumplía, la sujetaría bien y total no eran muchos kilómetros, iría a poca velocidad y santas pascuas , él no se iba a perder el premio de cinco mil duros que serían para el ganador.
Al llegar el día, el vaquero metió con algún que otro problemilla a Estrella y Luna dentro de la furgoneta, pero cuando le toco el turno a Sol, esta era testadura como una mula, no había manera que subiera esa rampa que con mil esfuerzos logró poner para qué está subiera arriba del vehículo.
Había que verle, con la soga y en la mano, con el heno, con más paciencia que el Santo Job logro, por fin que esta estuviera en medio de la baca del coche.
En vez de atarla ingenio como una caja, la cual puso alrededor así el animal se sentiría más libre, había que ver esa furgoneta, con la vaca encima soltando mugidos.
El trayecto os lo podéis imaginar, entre mugidos, resoplidos y gruñidos, fue la banda sonora que guio al vaquero hasta el lugar, eso sí, los cinco mil duros se los gano.
Campirela_