martes, 30 de junio de 2026

CONVOCATORIA JUEVERA PARA EL 2 DE JULIO: INTRIGA EN LA GRAN CIUDAD

      Pinchar en la imagen os llevará a la convocatoria de esta semana guiada por Neogéminis.


La estética y las características de la Novela Negra tradicional, l@s invito a escribir una historia breve -350 palabras de extensión sugerida- tratando de meter al lector en ese mundo de intrigas, sordidez y conflictos en donde la ambientación es un pilar fundamental a la hora de desarrollar la narrativa:
 

  • La ciudad como protagonista: Escenarios urbanos sórdidos, oscuros y decadentes (callejones, muelles, bares de mala muerte y barrios marginales) en contraposición a las mansiones de la novela de enigma clásica.
  • El contexto socioeconómico: Marcada por la crisis, la lucha de clases, el capitalismo temprano, el hampa y las redes de poder.
  • La atmósfera de fatalidad: Clima constante de lluvia, humo de tabaco, luces de neón y una sensación de peligro inminente.
  • SUGERENCIA NO OBLIGATORIA: NARRAR EN PRIMERA PERSONA


    La mansión del ajuste 

    La mansión del capo no era una casa, era una trampa con lámparas de cristal. Yo entré porque me llamaron, no porque quisiera. Los hombres como yo no pisan mármol; pisamos barro, callejón, barrio hondo. Pero esa noche el hampa decidió que yo tenía que estar allí.

    El capo había reunido a tres traficantes. Tres hombres que le debían más de lo que podían pagar. Tres sombras que temblaban aunque fingieran que no.

    Yo era el cuarto. El que nadie conocía. El que se había criado en los suburbios del barrio, entre humo, peleas y noches de desesfreno, jugando a partidas de poker sin limite de apostar.

    El capo me miró desde su sillón, con ese gesto de quien ya ha decidido el destino de todos.

    —Que pase Morales —dijo.

    Me quedé helado.Ese apellido… Ese apellido solo lo sabía él. No era el que uso en la calle. No era el que aparece en mis chapas falsas, ni mis tarjetas de crédito. Era el otro. El que está escrito en un papel viejo que encontré una vez y que quemé para no volver a verlo.

    Los otros traficantes se giraron hacia mí. El silencio se volvió un cuchillo.

    El capo levantó su vaso de whisky.

    -No pongas esa cara - murmuró-. Tu madre me pidió que no te metiera en esto. Pero las promesas… ya sabes cómo se rompen en esta ciudad.

    Sentí que el suelo se movía bajo mis botas. No estaba allí para saldar cuentas ajenas. Estaba allí porque era su hijo. Su bastardo. Su secreto. Su error.

    Y en esa mansión llena de armas, deudas y hombres que matan por menos, entendí que el mayor peligro no era el ajuste de cuentas. Era mi sangre.

    Vi bajar por las escaleras a una mujer con una mirada de hielo; me miró fijamente y con su voz metálica solo pronunció: "Ven, sígueme".

    Mi cuerpo estaba temblando; ni fuerzas tenía para decir dónde. 
    La seguí y, al subir las escaleras, volví la cabeza y allí estaba "mi padre". Me miró, alzó de nuevo su copa de whisky y en ese momento sabía que mi destino era ser el nuevo capo. 

    Campirela_


    lunes, 22 de junio de 2026

    Convocatoria del jueves 25/6/2026 "Detrás de la reja"

     

           Si pincháis en la imagen, os llevará a la página de todos los participantes de la convocatoria  de Artesanos de la Palabra.


    Este jueves nuestras anfitrionas nos proponen un tema que seguro nos dejará grandes historias que leer. Se trata, como veis, en la imagen, detrás de unas rejas siempre hay algo que esconde, un misterio, un suceso, una locura de amor o, tal vez, la historia de algo mágico. Veamos de qué somos capaces de hacer. 

                                        La Reja que Respira

    Ella siempre evitaba pasar por aquella reja. No por miedo, sino por algo peor, recuerdos Allí, años atrás, había visto algo que decidió no contar. Unos gritos, unas sombras, un crujido de metal… y luego silencio. Un silencio que se le quedó pegado a la piel.

    Desde entonces, cada vez que pasaba, la reja parecía distinta. Primero fue el calor, el metal tibio, como si guardara un pulso ajeno. Luego, la vibración, un temblor leve, casi imperceptible, como un recuerdo que quiere abrirse paso. Ella fingía no sentirlo, pero la reja insistía.

    Una noche, el aire estaba quieto, demasiado quieto. Ella se acercó, quizá por costumbre, quizá porque ya no podía evitarlo. Y entonces ocurrió: la reja respiró.

    Un suspiro lento, profundo, que no venía de dentro… sino del propio metal. Como si los barrotes inhalaran el pasado y lo exhalaran sobre su nuca.

    Ella retrocedió, pero no por miedo. Retrocedió porque entendió, el pasado siempre regresa.

    La reja no quería asustarla. Quería devolverle algo.

    Entre los barrotes, vio un brillo. Un objeto pequeño, metálico, que no debería estar allí. Lo reconoció al instante: era parte de lo que cayó al suelo aquel día, cuando ella vio lo que no debía ver.

    La reja no respiraba por vida. Respiraba por memoria.

    Y ahora que ella estaba frente a , la reja parecía decirle sin palabras:

    “No fui yo quien guardó el secreto. Fuiste tú.”

    Campirela_

    martes, 16 de junio de 2026

    Convocatoria del jueves 18/6/2026 < Inspirándonos>

    Este jueves es Sylvia nuestra anfitriona; si pincháis en la imagen, os llevará a la convocatoria...muchas gracias.



    Esta semana te propongo un juego de Inspiración: eleige  uno de los eternos- o varios- y deja que su esencia fluya en tu imaginación.
    El juego está basado en el cómic THE SANDMAN la historia sigue en Sueño, uno de los Eternos : Siete hermnaos que encarnan de forma antropomórfica conceptos y fuerzas fundamentales del universo.

    EL SUEÑO QUE SE NEGO A VOLVER

    Aparecio al amanecer, en una calle cualquiera, como si llevará toda la vida allí. Un sueño vivo, desprendido del Reino del Sueño, respirando un aire que no le pertenecía.

    Ella fue la única que lo vio con claridad. Quizá porque llevaba noches rotas, quizá porque su mente estaba lo bastante agrietada como para dejar pasar lo imposible.

    El sueño la miró con un brillo extraño, como si la reconociera.

    —No quiero volver —dijo.

    Y en ese instante, el mundo tembló apenas, como si una costura invisible se hubiera tensado demasiado.

    Sueño fue el primero en percibir la ausencia.
    Un sueño fuera de su reino es una herida abierta.

    Convocó a los Eternos.

    —Destino pasó una página sin levantar la vista.
    —Desesperación se relamió los labios.

    —Muerte suspiró con ternura cansada.

    Y entonces llegó Deseo, envuelto en su perfume de ambigüedad.

    —Quizá no quiere volver porque ha encontrado algo mejor —dijo, con una sonrisa que cortaba más que iluminaba—. Algo… o alguien.

    Sueño lo ignoró, pero su silencio era una advertencia.

    Ella caminaba con él como si fuera lo más natural del mundo.
    El sueño le mostraba fragmentos, un bosque que nunca pisó, una casa que siempre deseó,
    una versión de sí misma que no llegó a ser.

    Y ella, sin saber ¿por qué, lo protegía?
    Lo escondía del mundo despierto, que intuía su rareza sin poder nombrarla.

    Hasta que Sueño apareció frente a ella.

    —Debe regresar —dijo, con voz de noche profunda—. Si permanece aquí, otros vendrán. Y no todos serán tan dóciles.

    El sueño se aferró a su mano. Ella sintió el vértigo de elegir.

    Deseo surgió entre ellos como un susurro cálido.

    —Déjala decidir —murmuró, rodeándola sin tocarla—. ¿No te gustaría quedarte con él?
    Un sueño solo para ti. Un refugio perfecto.

    Ella sintió la tentación. La promesa de un mundo sin aristas, sin pérdidas, sin cansancio.

    Pero también sintió algo más; que ese sueño no era suyo.
    Que estaba vivo, sí, pero no para pertenecerle.

    Ella miró al sueño.

    —¿Qué te pasará si vuelves?

    —Seguiré existiendo —respondió él—. Pero no recordaré esto.

    —¿Y si te quedas?

    Sueño habló por él:

    —El mundo se romperá. Y tú con él.

    Ella cerró los ojos. Soltó la mano del sueño.

    —Vuelve.

    El sueño la miró una última vez, como si intentara grabarla en un lugar donde los recuerdos no duran.
    Luego caminó hacia Sueño, y ambos desaparecieron.

    Deseo chasqueó la lengua, molesto.

    —Siempre tan predecible —susurró, antes de desvanecerse.

    Esa noche, ella durmió profundamente.
    Y soñó.

    No con él.
    No con los paisajes que le mostró.

    Soñó con una puerta entreabierta.
    Y con una voz suave, casi imperceptible, que decía:

    —Gracias.

    PD. Que conste que no tenía idea de esta serie y  Aquí la verdad, me he enterado, aparte de la introducción de Sylvia, que ha sido y es una serie muy aclamada y reconocida por la crítica.

    Campirela_

    viernes, 12 de junio de 2026

    #Fuegoenlaspalabras# Junio 2026




    Nuestra anfitriona Rebeca se despide de este reto hasta el mes de octubre, en el cual regresará con nuevas y renovadas ideas.
    Este último reto nos lo pones no muy difícil, ajajajj. En él, como no podría ser de otro modo, ya que estamos finalizando curso escolar aquí en el hemisferio norte, pues vamos a hablar o contar una historia de tema educativo; eso sí, hay unas normas: la palabra clase no se debe  de usar  y sí hay que incorporar al menos estas dos palabras: "medallón" y "gárgola"Extensión máxima de 350 palabras para el relato y 150 para el poema.

    Si pincháis en la imagen de arriba, os llevará a la convocatoria. Muchas gracias.

    Por fin vacaciones de Verano



    El último día siempre tenía un olor distinto. No era el del edificio viejo ni el del patio recién regado, era ese aroma mezcla de despedida y promesa que solo aparece cuando el verano está a un paso de abrir la puerta.

    En el pasillo, alguien había dejado un medallón  encima de una taquilla. Nadie sabía de quién era, pero todos alumnos lo miraban como si guardara los recuerdos de todo el curso, las risas, los enfados tontos, los descubrimientos, las confidencias de pasillo, los “mañana te cuento” que a veces nunca llegaban.

    En el patio, la gárgola del tejado seguía allí, inmóvil, como cada año. Pero ese día parecía distinta, casi cómplice. 

    Como si supiera que, en cuanto sonara el timbre final, cada uno saldría disparado hacia su propio destino, playas, pueblos, abuelos, campamentos, siestas eternas, noches largas, primeras veces, promesas que solo se hacen en junio.

    Los compañeros se abrazaban sin saber muy bien por qué. No era tristeza, tampoco alegría pura. Era ese nudo suave que aparece cuando entiendes que algo termina, aunque no quieras ponerle nombre.

    Alguien cogió el medallón y lo guardó en el bolsillo sin pensarlo.
    Otro levantó la vista hacia la gárgola, como si buscara una señal.
    Y todos, sin decirlo, sintieron lo mismo, que ese curso quedaría guardado en un rincón luminoso de la memoria, donde van las cosas que no se repiten, pero tampoco se pierden.

    Cuando por fin sonó el timbre, nadie salió corriendo.
    Se quedaron un segundo quietos, respirando el momento.
    Luego sí,  el verano los llamó, y cada uno siguió su camino, ligero, con el corazón un poco lleno y un poco abierto, con las notas de ese final de curso.

    Campirela _




    martes, 9 de junio de 2026

    Convocatoria de los jueves. 11/6/2026 * A Escribir*

     

                              

                        RELATOS DE LOS JUEVES....A ESCRIBIR

    Esta semana Artesanos de la Palabra nos invitan con estas tres magníficas imágenes a ponernos las pilas y escribir bajo lo que nuestra imaginación nos dé... Así pues, vamos a ver si somos capaces de componer una bonita historia. Pinchar Aquí y os llevará al lugar de la convocatoria. Muchas gracias.


    TRES VENTANAS UNA VIDA


    Volvió a la casa de montaña después de tantos años, como quien regresa a un lugar que nunca terminó de irse del todo.

     Al entrar, encontró la libreta abierta junto a la ventana, con el lápiz cruzado sobre la página, igual que aquella tarde en la que escribió sus primeros sueños. Tocó el borde del cuaderno y sintió cómo el pasado le subía por los dedos.

    Las promesas que creyó firmes, la ilusión que entonces parecía inagotable, la vida que imaginó desde ese mismo paisaje que ahora la miraba con otra luz.

    Siguió caminando y llegó a la cocina. Allí la esperaba el presente, con su silencio espeso. La botella vacía sobre la encimera tenía un brillo amargo, como si guardara dentro todo lo que se agotó sin que ella lo viera venir. La naranja intacta, a su lado, parecía una pregunta que nunca se atrevió a responder. Ese espacio, que antes fue refugio, ahora era un recordatorio de lo que se dejó enfriar, de lo que no se dijo a tiempo, de lo que se rompió sin hacer ruido. Se apoyó en la mesa y respiró hondo, aceptando que hay cosas que ya no se pueden desandar.

    Pero al avanzar hacia la otra habitación, algo distinto la detuvo. Sobre una cesta, junto a la tercera ventana, descansaba un ovillo rojo. No recordaba haberlo dejado allí. El color vibraba como una pequeña llama, inesperada y viva. Lo tomó entre las manos y sintió un impulso nuevo, suave pero firme, como si ese hilo guardara la posibilidad de recomenzar. No era un recuerdo, era una invitación.

    Se sentó frente a esa última ventana, la única que nunca había mirado con atención. Afuera, las montañas seguían en su sitio, pero ella ya no era la misma que escribió en la libreta ni la que dejó vaciarse la botella. Con el ovillo en el regazo, entendió que aún quedaba algo por tejer, una historia distinta, una versión de sí misma que todavía no había probado.

    Y mientras el sol bajaba detrás de los picos, dejó caer un extremo del hilo hacia el suelo, como quien abre una puerta sin saber qué vendrá después.
    Porque algunas ventanas no se cierran, simplemente esperan.

    Campirela_

    domingo, 7 de junio de 2026

    Primer domingo de mes... Junio

      Cada primer domingo de mes compartiré aquí un pequeño texto, breve, honesto y pensado para acompañarte en el arranque de la semana. No son grandes discursos, solo chispas que invitan a mirar la vida con un poco más de intención.




    Reflexión para el primer domingo de junio

    Junio llega como un umbral; atrás quedó mayo, florido y hermoso este, no exige, solo abre una puerta a mitad del año. Y nos pregunta —sin palabras— qué queremos seguir cargando y qué merece quedarse atrás.Es un mes que invita a ajustar el rumbo, a escuchar lo que ya no encaja y a dar un paso, aunque sea pequeño, a la vida que nos está esperando.Porque mejorar no siempre es cambiarlo todo; a veces es mover un milímetro el corazón y dejar que el resto encuentre su sitio.Seis meses han transcurrido; estamos en el ecuador del año. Eso quiere decir que aquello que todavía no hemos conseguido, estamos a tiempo de realizarlo. Ánimo, cerremos los ojos y dejemos volar nuestra imaginación.

    En este mes de junio, entramos en pleno solsticio de verano, y con ello, en la noche del 23 al 24 de junio se celebran las famosas hogueras de San Juan. Vamos a pensar que estamos en una de ellas y hagamos aunque sea mentalmente un papelito con todo lo que queramos que desaparezca y llenémoslo de buenas vibraciones.  Echemos a la hoguera todo lo malo y purifiquemos nuestros cuerpos y mentes.


    Campirela_

    miércoles, 3 de junio de 2026

    Proyecto de Ginebra mes de junio....Fluir

     



    El azul que la despertó

    El azul la rodea como un susurro. No sabe por qué, pero ese color la llama, la envuelve, la empuja a un gesto que nunca antes se había permitido.
    Sostiene la tela entre los dedos, ligera, temblorosa, como si fuera un secreto que aún no entiende.

    De espaldas, siente el aire tocarle la piel.
    No es frío ni cálido: es un despertar.
    Una corriente suave que sube por su cuerpo sin avisar, simplemente la siente.

    Solo fluye, como si la juventud hubiera decidido hablarle por primera vez.

    La cinta que recoge su cabello —esa pequeña prenda que siempre la hacía parecer traviesa— hoy se siente distinta.
    No la sujeta, la libera. Le recuerda que ya no es solo la niña que jugaba a provocar risas, sino alguien que empieza a escucharse por dentro.

    Por eso deja caer un poco la tela. No para mostrarse, no para esconderse, sino para sentirse.
    Para entender ese calor nuevo que no es deseo, ni miedo, ni vergüenza.
    Es vida que se estira, que se abre, que pide espacio.

    El banco de atrás espera, silencioso. Ella también

    Y en ese instante como si estuviera en una nube, donde nada ocurre y sin embargo todo cambia, descubre que crecer no es un salto, sino un fluir.
    Una ola que la toca despacio, la despierta y la invita a seguir siendo ella… pero un poco más luminosa.

    Campirela_

    Este texto forma parte del proyecto de Ginebra este mes de junio; la foto elegida me encanta, todas son muy representativas, pero esta me habla, espero que a vosotros también.

    Podéis encontrar más proyectos de SERENDIPIA.


                                                                        Gracias, Ginebra