viernes, 6 de marzo de 2026

Reto de Ginebra ( marzo) Placeres

 

Francine Van Hove

El instante suspendido

El banco de madera aún conservaba el calor de la mañana cuando ella se recostó, dejando que el sol le dibujara un abrazo tibio sobre la piel. Había llevado un libro, no para leerlo, sino para acompañar el silencio. Lo dejó abierto sobre su pecho desnudo, como si las palabras impresas pudieran protegerle el corazón de los ruidos del mundo.

Cerró los ojos.
El viento jugaba con mechones de su cabello, y cada soplo parecía contarle una historia distinta, la historia de un verano que no tenía prisa, de un cuerpo que por fin encontraba un lugar donde descansar, de una mente que dejaba de correr para simplemente estar.
Mientras el sol avanzaba lento, ella imaginó que soñaba. Soñaba con playas que no conocía, con ciudades que quizá nunca visitaría, con conversaciones que aún no habían ocurrido. En ese estado entre vigilia y sueño, el placer no era un sobresalto, sino una caricia, la sensación de sentirse completa, suficiente, presente.
El libro sobre su pecho se movía suavemente con cada respiración, como si también él estuviera vivo. Y en ese pequeño vaivén, ella encontró un ritmo que no necesitaba música, el ritmo de su propio descanso.
Cuando finalmente abrió los ojos, no sabía cuánto tiempo había pasado. Pero sí sabía algo, ese instante suspendido, tan simple y tan suyo, era un tipo de placer que pocas veces se nombra, pero que todos reconocemos cuando lo vivimos.

Campirela_

Este relato pertenece al proyecto del mes de marzo en que Ginebra nos brinda una variedad de placeres a través de unas ilustraciones que nos pueden ayudar a plasmar esa diversidad del placer. Aquí en Serendipia podéis pinchar y os llevará a un mundo de fantasía.
Gracias...

miércoles, 4 de marzo de 2026

Relatos de los jueves( Los colores de mi verdadero yo)

  


 Roselia nos convoca este jueves, con un tema muy colorido, y es que hagamos un relato con las normas de esta convocatoria, sobre qué color nos identifica, un tema colorido y, bueno, un tanto subjetivo; una cosa es cómo nos identifiquemos nosotros y otra muy distinta, cómo nos identifiquen los demás... A ver si soy capaz de definirme por el significado de un color. 

Si pincháis en la imagen, os llevará a la convocatoria, gracias.

                                    El color que me habita

Dicen que la vida es una paleta infinita de colores, y que cada persona lleva un color que no se elige, sino que nace con ella. El mío no es un color tímido ni apagado. Es un naranja cálido, de esos que iluminan sin deslumbrar, que arropan sin sofocar, que se mueven con vida propia.
Soy activa, pero no atropellada; tranquila, pero no inmóvil. En mí conviven la chispa y la calma, como si dentro llevara un pequeño amanecer que nunca termina de apagarse. A veces me tiembla el nervio, pero enseguida aparece mi vivacidad, esa que me empuja a reír, a moverme, a sentir que estoy viva.
Soy cariñosa, de las que abrazan con el alma y cuidan sin pedir nada. Mis amigos lo saben, conmigo se ríe, se habla claro y se encuentra refugio. Tengo carácter, sí, pero no de esos que hieren; el mío es un carácter que marca el camino, que pone límites, que se sostiene. Y cuando me equivoco, sé pedir perdón, porque la vida es demasiado corta para cargar con orgullo inútil.
La risa es mi idioma. La alegría, mi forma de estar en el mundo. No porque todo sea perfecto, sino porque he aprendido que la luz pesa menos que la sombra. Y quienes me rodean lo notan, dicen que tengo buen carácter, que transmito algo cálido, algo que hace bien.
Si tuviera que pintarme, sería ese naranja que aparece justo antes del atardecer, cuando el día aún tiene fuerza pero ya empieza a ser suave. Un color que no grita, pero tampoco pasa desapercibido. Un color que abraza, que vibra, que vive.
Ese soy yo, un naranja que camina, ríe, siente y sigue adelante.
Hablar de uno no es facil, pero el color que he legido es el naranja porque tal vez es el que ms me identifica, lo cual no quiere decir que mi color favorito sea el naranja, me gusta mucho el  verde y azul.
Aunque una cosa es como nos veamos nosotros y otra muy distinta como nos vean los demás. 

Campirela_





domingo, 1 de marzo de 2026

Primer domingo de mes Marzo

 


En este marzo que me ve cumplir años, doy gracias por cada persona que ilumina mi camino sin saberlo. 
Y hoy, como cada mañana, despierto con la certeza de que la vida aún guarda momentos mágicos para quien sabe mirarlos.
Que este mes nos encuentre con más calma, más luz y más razones para creer en lo bueno, que cada uno halle un motivo para sonreír, incluso en los días que pesan un poco más.
Ojalá marzo nos regale instantes que nos recuerden, que siempre hay algo hermoso por venir, pequeños milagros que llegan sin ruido, pero lo cambian todo.
Y si en algún momento el camino se hace largo, que no falte una mano, una palabra o un abrazo que nos devuelva la esperanza. Que este mes nos dé fuerza, serenidad y la certeza de que lo mejor aún puede pasar.

Para ti, que pasas por aquí, dejo un ramo de flores imaginarias, huelen a calma, a luz y a nuevos comienzos.




Y junto a ellas, unos bombones dulces, para recordarte que siempre hay un pequeño placer esperando en cualquier día.


Para quien pase por aquí, dejo un abrazo suave, de esos que no aprietan pero sostienen.



Todo esto es porque hoy cumplo años y que mejor que dejaros unos pequeños obsequios… Gracias

Que mejor regalo que el cariño de todos ustedes. Mchisimas gracias...

 
                                         Gracias, mi querida Lunita, un besote con todo mi  cariño.





                                                  Gracias, DULCE, por el detalle, un beso.


                                 Gracias, mi querida Ginebra, un bestote con todo mi cariño



                     Gracias, mi querida Ana, besos con todo mi cariño


                                                             Gracias, Chema un besote.


                                                 Gracias, Citu, un besote con mucho cariño

                                       Gracias, Diva, un besazo con todo cariño.


                                 Gracias, querida María, un besote con todo mi cariño



sábado, 28 de febrero de 2026

Fin de convocatoria de los jueves....



Hoy cerramos esta convocatoria con la sensación de haber tocado algo muy profundo, esas personas especiales que caminan por la vida sin saber cuánto significan. Vuestras palabras las han hecho visibles, y también nos han recordado la belleza de mirar con cariño.

Gracias a todas por participar y aquellos que con sus comentarios han añadido su granito de arena enriqueciendo aún más los textos, por abrir un pedacito de vuestra historia y por sostener este espacio con tanta sensibilidad. Cada texto ha sido un regalo.

Nos reencontramos el próximo jueves, con nuevas  historias  y nuevas emociones por descubrir.

Nuestra próxima anfitriona es ROSELIA... 




miércoles, 25 de febrero de 2026

Mi participación en la convocatoria "Un personaje que no sabe que es especial”

 



El Señor Aurelio y Sus Pequeños Milagros

Aurelio tenía setenta y muchos, aunque él decía que tenía “los suficientes para no correr y los necesarios para seguir sonriendo”. Caminaba despacio, con su bastón de madera y una bufanda que siempre olía a lavanda. Era un hombre corriente, según él. Según todos los demás… no tanto.

Cada mañana se sentaba en el banco del parque, justo al lado del estanque. Abría su termo de café y saludaba a las palomas como si fueran viejas amigas. Lo curioso era que ellas siempre acudían, incluso las más ariscas. “Será mi encanto natural”, decía riendo, sin notar que las aves parecían escucharlo de verdad.

Un día, una niña se acercó llorando porque había perdido su cometa. Aurelio, con su calma habitual, le pidió que respirara hondo. “Las cosas que se quieren mucho nunca se van del todo”, murmuró. Señaló al cielo sin mirar, como quien apunta por intuición. Y allí estaba, la cometa roja descendiendo lentamente, como si obedeciera una orden silenciosa.

La niña lo abrazó. Aurelio se encogió de hombros. “Casualidad”, dijo, aunque sus ojos brillaron un instante.

Otro día, una anciana se quejó de que sus flores no crecían. Aurelio tocó la maceta con cariño, como quien acaricia un recuerdo. A la mañana siguiente, las flores habían florecido de golpe, llenas de color. “Será el clima”, comentó él, sin darse cuenta de que el clima llevaba semanas gris.

La gente del barrio empezó a llamarlo el señor de los pequeños milagros. Él siempre se reía, negando con la mano. “Yo solo paso por aquí”, decía.

Pero cada vez que Aurelio caminaba, las hojas parecían apartarse para no molestarle.

Cada vez que sonreía, el aire se volvía un poco más cálido.

Y cada vez que alguien necesitaba consuelo, él aparecía justo a tiempo, como si el mundo le susurrara dónde ir.

Aurelio nunca supo que era especial. Pero todos los demás sí.

Campirela _

sábado, 21 de febrero de 2026

Convocatoria de los jueves ( 26/02/2026 )"Un personaje que no sabe que es especial”

 

Tema: “Un personaje que no sabe que es especial”



¿Te gusta escribir, imaginar o simplemente dejarte llevar por una chispa creativa? 
Entonces esta es la convocatoria para ti.

Cojo el testigo de nuestra compañera María José y comenzamos la gran aventura 

Te propongo un relato donde ella/el protagonista sea alguien completamente normal… o eso cree.

Puede ser divertido, emotivo, mágico, cotidiano o una mezcla de todo.

Lo importante es que, en algún momento, el personaje descubra —o el lector intuya— que tiene algo especial, aunque él o ella aún no lo sepa.

Pasarlo bien, compartir historias y ver cómo una misma idea puede transformarse en mil mundos distintos.

Aquí no buscamos perfección, buscamos imaginación, corazón y ganas de disfrutar. 

Extensión, ya sabéis, procurar no excederse de más de 350 palabras

Cualquier género es válido: humor, aventura, fantasía, romance, misterio...

El personaje principal debe creer que es normal, aunque el lector descubra lo contrario.

Pistas a elegir:

 *Un repartidor que sin saberlo puede hablar con los animales.

*Una chica tímida que provoca pequeños milagros sin darse cuenta.

*Un abuelo que siempre, con su buena voluntad, hace que algo bueno suceda a su alrededor… porque tiene un don.

*Un niño que cree tener mala suerte, pero en realidad salva a todos sin saberlo.

*Una persona corriente que cambia la vida de otros sin darse cuenta.

Podréis elegir la propia vuestra, si no halláis algo que os encaje o guste, libre elección.

Esta convocatoria nace para compartir historias que nos hagan sonreír, sentir y recordar que todos tenemos algo especial, incluso cuando no lo vemos.

Te invito a unirte, a crear y a disfrutar.

Tu historia puede ser la chispa que ilumine el día de alguien.

Ya sabéis, os espero dejar vuestros enlaces en los comentarios y desde esta misma página os los subiré conforme vayan llegando; así pues, buen viaje a todos los que su mente la dejan volar.

NOTA IMPORTANTE: Gracias, a todos por vuestro cariño. De momento, el problema que me impedía estar al cien por cien con ustedes, bueno, ha mejorado bastante, con lo cual ya puedo estar aquí el tiempo que necesite para sus relatos, para comentar y disfrutar de ellos. Mil gracias, ahora a seguir con estas personas que, sin proponérselo, nos hacen la vida mejor.

Campirela_

PARTICIPANTES: Pinchar en la frase os llevará al participante.






Pero una noche, al mirarse en el espejo, descubrió algo extraño: no era invisible.(NURIA)











miércoles, 18 de febrero de 2026

Convocatoria de los jueves: Objetos con memoria

Pinchar en la imagen os llevará a la convocatoria del jueves. Gracias.


Objetos con memoria

Dicen que los objetos no sienten, pero… ¿Y si alguno recordara lo que ha visto, lo que ha guardado o lo que ha perdido?

Puede ser:

– un objeto cotidiano  o extraño 

– antiguo o moderno,

—Querido u olvidado,

—Que recuerde por nosotros…

El relato puede estar narrado:

Como siempre, libertad total de tono: poético, reflexivo, tierno, irónico, inquietante o realista mágico

                                               El pañuelo que respiraba

El pañuelo llevaba años doblado en el fondo de un cajón, entre cartas viejas y botones que ya no recordaban de qué abrigo venían. Era un pañuelo corriente, blanco, con un borde azul que el tiempo había ido deshilando. Nadie lo miraba desde que su dueño se marchó sin despedirse.

Una mañana, mientras la casa aún estaba medio dormida, el pañuelo se infló suavemente, como si respirara. No era un viento ni un movimiento del cajón, era un suspiro. Un suspiro pequeño, casi tímido, pero lleno de algo que parecía… nostalgia.

La mujer que vivía allí abrió el cajón buscando otra cosa y lo vio moverse. No se asustó. Había aprendido que algunas cosas, cuando guardan demasiados recuerdos, necesitan un poco de aire.

Lo tomó entre las manos. El pañuelo estaba tibio, como si hubiera estado al sol. Y entonces ocurrió, un olor leve, casi imperceptible, subió hasta ella. No era perfume. Era algo más sencillo, el olor de una tarde antigua, de una risa que ya no escuchaba, de un abrazo que había intentado olvidar.

El pañuelo no habló, pero tampoco hizo falta. En su respiración lenta, la mujer sintió que algo dentro de ella se acomodaba, como si un nudo se deshiciera sin prisa.

La mujer cerró los ojos y, por un instante, sintió que él estaba allí, no como un fantasma triste, sino como una presencia cálida, sencilla, cotidiana. Como si el pañuelo hubiera conservado, entre sus hilos, la parte más alegre de su recuerdo.

Cuando abrió los ojos, sonrió. No una sonrisa grande, sino esa sonrisa pequeña que nace cuando algo dentro se acomoda. Dobló el pañuelo con cuidado y lo dejó sobre la mesilla, donde pudiera verlo cada día.

No para llorar.

Para recordar que hubo momentos hermosos.

Y que algunos objetos, cuando aman mucho, saben guardarlos intactos.

Campirela_