martes, 3 de noviembre de 2026

Convocatoria de los jueves 5/11/2026 *2 de 3 * Borges*

 Este jueves nos anfitriona Mónica, con tres sugerentes frases del gran Borges..

Vamos a ver qué relato me inspiran dichas frases..

Pinchar en la imagen os llevará a la convocatoria 



Los guantes 

El edificio tenía siete plantas y un ascensor que siempre olía a cerrado.

La pelirroja vivía en el séptimo. Yo nunca la había visto hablar. Solo bajar. Siempre a la misma hora. Con los mismos guantes negros, incluso en agosto.

Un día el ascensor se paró entre el tercero y el cuarto. Conmigo dentro. Y con ella.

No se encendió la luz de emergencia. Nos quedamos a oscuras.

Entonces dijo, por primera vez, en voz muy baja:

Hay una hora de la tarde en que la llanura está por decir algo; nunca lo dice o tal vez lo dice infinitamente y no lo entendemos...

Yo no supe qué contestar. La miré. No la veía, pero sentía sus guantes.

Me dijo: "Usted no me recuerda, ¿verdad?"

Y no. No la recordaba.

Se quitó un guante. Sentí su mano fría rozarme la muñeca y dejarme algo. Un papel doblado.

El ascensor se movió. Llegamos al bajo. Se abrieron las puertas y ella ya no estaba.

En el papel, con una letra misteriosa pude leer algo que no entendía.

Cuando se acerca el fin, ya no quedan imágenes del recuerdo; sólo quedan palabras.

Y debajo, una fecha. La de hoy. Y un número: 7ºB.

No subí de nuevo al ascensor. Subí corriendo por las escaleras. Abrí mi puerta.

En el suelo había un guante negro. Más allá, el otro.

La puerta del baño estaba entreabierta. El agua salía de la bañera. Y no era incolora.

Me arrastré hasta ella. Miré dentro.

Y eso que vi... eso que vi es lo que no me deja dormir.

Ahora estoy en un hospital. Dicen que es mental. Nadie me cree. Dicen que no hay pelirroja en el séptimo, que el 7ºB lleva años vacío, que yo misma llené la bañera.

Pero yo sé lo que vi. Sé que un monstruo me destrozó la vida aquella tarde.

Y sé que todavía lleva mis guantes puestos.

Campirela _


viernes, 30 de octubre de 2026

Haloween en la habitación Violeta

 Hay noches donde los espíritus vagan buscando almas o rindiendo cuentas entre los vivos, esa noche tiene nombre, Halloween... Y aquí comienza en un castillo de un solo dueño una invitación muy particular, espero que mi relato les haga pasar un buen rato....


Hay tres propuestas por el anfitrión, elegí la segunda, imprescindible que ellas vayan de alguna manera incluidas en el texto



Prendas de encaje blanco + cinta + sombrero de copa.



El Nudo

Subí por la escalinata del Castillo gótico, el eco de mis botines negros retumbaba en la piedra fría.

Llevaba un bodies blanco de encaje, tan fino que parecía hecho de niebla, ceñido a mi cuerpo como si siempre hubiera sido parte de mí. El encaje se abría en mi escote, pareciera dejar volar la imaginación.

Las medias blancas subían hasta mitad del muslo, sujetas por ligas que temblaban con cada latido mío. Debajo, mi piel se mimetizaba con el encaje.

Un toque de sangre falsa en la comisura de los labios, hacia ese efecto de noche de Halloween, pura en apariencia. Impura en intención.

En el centro, sobre una silla de terciopelo, un sombrero de copa negro esperaba a su dueño.

— Puntual — dijo él detrás de mí.

No me giré. Sentí su presencia ocupar toda la habitación.Alto, impecable, con ese sombrero ya en la cabeza. Se acercó y de su interior sacó la cinta. violeta. Del mismo color que las paredes que nos encerraban.

— Las manos — ordenó, suave.

Se las ofrecí. Sin dudar. Con las palmas hacia arriba.

Me cogió las muñecas. Su piel caliente contra mi pulso disparado. Pasó la cinta violeta sobre el blanco de mi encaje con una lentitud cruel. Una vuelta. Roce. Otra vuelta. Sus dedos se colaban a propósito entre la cinta y mi piel.

El juego acababa de comenzar.

El nudo quedó flojo a propósito. Podría romperlo, esa opción no pasó por mi mente.

Se inclinó. No besó mi boca. Besó el nudo entre mis muñecas. Un beso húmedo, lento, sentía como mis mejillas ardían.

— Tan blanca... — susurró, y tiró apenas de la cinta, lo justo para obligarme a dar un paso hacia él, para que mi pecho rozara su cuerpo.

Con la cinta tensa en una mano, con la otra levantó mí barbilla, me pasó el pulgar por la gota de sangre falsa de mi labio, para después saborearla.

— Si te dejo atada es porque confío en que sabrás esperar. Con las manos juntas y las piernas temblando por mí. ¿Sabrás?

— Sí — jadeé.

— Sí, ¿qué?

— Sí, Si es lo que desea.

Sonrió. 

— Buena chica. Así, con la cinta sobre mis muñecas, de blanco y temblando, estás perfecta para mi noche de Halloween.

Tiró suavemente y me pegó a él. Su sombrero de copa rozó mi frente, su boca quedó a un suspiro de la mía, sin besarme, rozando sus labios, saciando mi sed.

— Ahora te has unido a mi noche de Halloween — me susurró al oído, con voz de terciopelo oscuro —

La noche solo acababa de comenzar y mi cuerpo ya no era mío. Era un espíritu errante que había cruzado pasillos, siglos y sombras hasta esta Habitación Violeta.

Blanca, pura y dormida...

Hasta que tú, con una cinta violeta y un sombrero de copa negro, me devolviste a la vida. Con un nudo. Con un beso que no tocó mi piel, sino mi alma.

Hoy es Halloween. Esta noche todo puede pasar.

Los vivos se hacen espíritus. Los espíritus se hacen carne

                       Campirela_

martes, 27 de octubre de 2026

Convocatoria de los jueves 29/10/2026 La Nostalgia y el Tiempo/

              Bitácora Literaria



Este jueves, nos convoca  Nuria, nos deja una preciosa imagen de él  reloj y la belleza II (1964) de Itō Shinsui"

Estás frases son para que nos ayuden en la inspiración para escribir esta semana, pueden usarlas o no, ustedes deciden:

La nostalgia es ese perfume invisible que dejan los años en el alma; nadie lo percibe, pero lo reconoce en cada recuerdo.

El tiempo te enseña a soltar las manos, pero no consigue que tu corazón aprenda a despedirse

A veces, la melancolía acaricia el alma con manos suaves y recuerda que vivir también consiste en aprender a echar de menos.

La nostalgia es una carta que el pasado le escribe al corazón cuando el presente se queda demasiado callado.

El tiempo pasa como la brisa entre los bambúes; solo el corazón sabe qué hojas cayeron y cuáles siguen temblando en su interior.


El tiempo se detuvo...

Ella volvió al jardín de bambú después de veinte años.

No porque lo hubiera planeado. El tren se equivocó de parada, o quizá fue ella la que se equivocó a propósito. Bajó en la estación donde ya no paraba nadie y caminó por el camino de tierra que todavía recordaban sus pies descalzos.

Y allí estaba él.

No tan alto como lo recordaba. Con más canas, con las mismas manos. Estaba arreglando la valla del viejo jardín de bambúes de su abuela, como si el tiempo no hubiera pasado.

— ¿Llegas tarde — le dijo él sin girarse.

Porque la reconoció por el sonido de sus pasos entre la hojarasca.

— El tiempo pasa como la brisa entre los bambúes — contestó ella, y se le quebró la voz al decir:

Solo el corazón sabe qué hojas cayeron y cuáles siguen temblando en su interior.

Él se giró entonces.Y el mundo se paró.

No se abrazaron. No hacía falta. Se miraron durante un minuto entero que les devolvió los veinte años que habían perdido por orgullo, por miedo, por irse cada uno a una punta del mundo a ver si se olvidaban.

— ¿Te fuiste? — preguntó ella.

— Nunca — dijo él.

Se sentaron en el banco de piedra que seguía allí, medio roto, cubierto de musgo. El viento empezó a soplar y los bambúes comenzaron a sonar, ese era el sonido que en sus tardes en la ciudad echaba de menos y tanto añoraba.

— Yo creí que te había olvidado — confesó ella, con las manos entrelazadas para que no le temblaran —. Me casé, tuve una vida, tuve otras manos...

— Yo también — la interrumpió él, sonriendo con tristeza —. Pero hay cosas que el almanaque no entiende.

La miró.

— Solo el corazón sabe qué hojas cayeron y cuáles siguen temblando en su interior, ¿verdad? 6

Ella asintió, con los ojos llenos de lágrimas que por fin no eran de pena.

Porque entendió en ese instante que las hojas que habían caído eran las discusiones, la distancia, los años, los otros besos, las cartas que nunca se enviaron.

Pero la hoja que seguía temblando, ahí dentro, verde, terca, viva... era él. Siempre había sido él.

Él le cogió la mano. No como antes, con prisa de jóvenes. Se la cogió despacio, como quien sabe que ya no tiene que correr a ningún lado.

— ¿Te quedas? — preguntó.

— Ya no sé irme — dijo ella.

Y la brisa volvió a pasar entre los bambúes, llevándose por fin las hojas secas.

Campirela _

martes, 20 de octubre de 2026

Convocatoria del jueves 22/10/2026,#La Corbata voladora#

 Este jueves nos dirigen nuestras compañeras Patricia y Rosana con su propuesta de una corbata voladora, vamos a ver qué 💡 idea se nos ocurre.

Os dejo enlace en azul para poder visitar a todos los que este jueves nos acompañen , gracias y feliz semana para todos.


martes, 13 de octubre de 2026

Convocatoria del jueves 15/10/2026 "Comentamos pero no Juzgamos"

 



Este próximo jueves, nuestra anfitriona nos deja un ramito no de violetas, pero sí de frases que son dignas de reflexionar; he elegido dos, porque en ellas he visto un antagonismo que con un puente imaginario podríamos entrelazar, y bueno, espero que os guste. Más relatos los encontraréis pinchando en la imagen de arriba. Muchas gracias, Tracy.

Dos maneras de caminar el mundo



Dicen que “la comodidad interior la tienen quienes han recibido mucho amor de sus padres”. Quizá por eso hay personas que avanzan por la vida con una calma que no se nota, una especie de refugio íntimo que no hace falta explicar. Es como si llevaran dentro una habitación ordenada, donde todo encaja sin esfuerzo.



El otro día caminado vi un cartel, alguien había escrito: “Soy el único que se está quedando sin gente que le caiga bien.” Esa frase me dio que pensar, seguramente detrás de ella habia una hisoria. Sonaba a alguien que camina sin esa habitación interior, alguien que aprendió a defenderse antes que a confiar, alguien que mira el mundo con un gesto que no es dureza, sino cansancio.

Entre una frase y la otra hay un puente invisible: la diferencia entre quienes crecieron con un suelo firme y quienes aún buscan un lugar donde apoyar el alma sin que tiemble los cimientos de su existencia.

Comentamos, sí. Pero no juzgamos. Porque cada persona viene de un origen distinto,y no todos tuvieron la misma luz para empezar.

Campirela_

miércoles, 7 de octubre de 2026

Convocatria del jueves" El primer borrador 08/10/2026"

 Pinchar en la imagen os llevará a la convocatoria de este jueves; os dejo todas las claves sobre ella; no tiene desperdicio la presentación. Gracias.



Tema de la semana: El primer borrador

Hay documentos que nacieron para cambiar el mundo. Tratados, acuerdos, declaraciones, contratos, armisticios, leyes, convenios…

Pero antes de convertirse en documentos solemnes, antes de que alguien los firmara y antes incluso de que nadie pudiera imaginar su importancia, tuvieron que existir como una simple propuesta, porque algo tan importante no sale a la primera.

Y alguien tuvo que escribir Un primer borrador.

Esta semana os propongo que vosotros seáis ese escribano.

Pero que nadie salga huyendo: no hablo de crear algo formal, sino todo lo contrario. Ese documento que nació para cambiar el mundo, ya sea real o imaginario, en su germen primigenio pudo ser algo absurdo, disparatado, gracioso, loco, incluso sin sentido.

Podéis inspiraros en un documento que ya exista o inventar uno completamente nuevo. Podéis imaginar cómo nació, qué circunstancias insólitas llevaron a alguien a ponerlo por escrito, quién estuvo detrás de aquella primera idea o qué disparatada conversación acabó dando lugar a algo que, con el tiempo, terminaría siendo mucho más importante de lo que nadie esperaba.

📌 Puntos clave a tener en cuenta:
  • Inspiración libre: Podéis reescribir el origen cómico de un documento real —¿y si la Declaración de Independencia empezó como una queja por el precio del té?— o inventar uno completamente disparatado.
  • El enfoque: Centraos en ese momento inicial: tachones vergonzosos, ideas absurdas descartadas a última hora, discusiones estúpidas entre sus protagonistas, malentendidos o la absoluta falta de seriedad con la que empezó algo que acabaría siendo trascendental.
  • El tono: ¡Prioridad absoluta al humor, la ironía y el desparpajo!
💡 Disparadores para la imaginación (por si os falta chispa):
  • La rabieta fundacional: Un tratado de paz internacional que empieza a redactarse solo porque dos reyes no se ponen de acuerdo sobre quién invita a las cañas.
  • El error de cálculo absurdo: Una ley revolucionaria que nació con una errata monumental.
  • Las normas de convivencia de monstruos: El borrador del código de conducta de los villanos de cuento o de los dioses del Olimpo cuando les dio por inventar la humanidad «para pasar el rato».
  • El contrato improvisado en una servilleta: La venta de un imperio, un pacto con el diablo o la fundación de una religión firmada en una taberna a las tres de la mañana, con un vaso de vino y pulso tembloroso.

Porque un primer borrador todavía puede ser cualquier cosa.

Incluso aquello que nadie habría imaginado que algún día acabaría haciendo historia.

Así que, si os apetece, coged una hoja, una servilleta, el reverso de una factura o lo que tengáis más a mano… y dejad que alguien cometa el primer disparate.

Quién sabe, quizá vuestro primer borrador termine convirtiéndose en la próxima gran historia de los Jueveros.

El borrador que cambió el mundo sin quererlo

El borrador nació en la peor mesa posible, una de formica verde, pegajosa, en la cafetería del Ministerio de Asuntos Importantes. Allí, entre migas de croissant y un charco de descafeinado con leche, el funcionario Anacleto P.C. redactó, sin intención alguna, el documento que salvaría a la humanidad.

Todo empezó porque Anacleto tenía hambre, sueño y una bronca monumental con la máquina de café, que le había escupido tres veces seguidas un “Error 404: Descafeinado no encontrado”. En un ataque de rabia burocrática, agarró una servilleta y escribió, con letra torcida:

“PROTOCOLO UNIVERSAL PARA EVITAR TONTERÍAS MONUMENTALES”

Debajo, añadió normas tan absurdas como:

  1. “Nadie tomará decisiones importantes antes de desayunar.”

  2. “Queda prohibido discutir sin haber bebido agua.”

  3. “Si dos personas se enfadan, deberán intercambiar un objeto absurdo antes de seguir hablando.”

  4. “Todo comité incluirá a alguien que diga ‘esto no tiene sentido’ cuando no lo tenga.”

Anacleto, satisfecho con su venganza contra el universo, dejó la servilleta sobre la mesa y se fue a buscar un cruasán.

Ahí empezó el desastre.

La servilleta fue recogida por una limpiadora que, creyendo que era un documento oficial, la entregó al despacho del ministro. El ministro, que llevaba tres días sin dormir, la leyó y pensó que era una propuesta revolucionaria del departamento de Innovación Humana. La firmó sin mirar.

En menos de 48 horas, el borrador circulaba por universidades, parlamentos, redes sociales y hasta por el Vaticano. La gente empezó a aplicarlo por curiosidad: desayunaban antes de discutir, bebían agua antes de opinar, intercambiaban calcetines limpios para rebajar tensiones.

Y funcionó.

Las reuniones internacionales se volvieron más amables. Las discusiones familiares bajaron de intensidad. Las redes sociales se llenaron de fotos de piedras bonitas y pegatinas intercambiadas como símbolo de paz improvisada.

Anacleto se enteró tarde. Muy tarde. Cuando vio su servilleta convertida en tratado global, solo pudo decir:

—Bueno… tampoco era tan mala idea.

Y así, por puro disparate, la humanidad se volvió un poquito más sensata.,,,,bbbb

 El borrador del zapato

Dicen que el primer borrador más influyente de la historia no nació en un despacho, ni en una biblioteca, ni en una reunión solemne.
Nació en un zapato.

Una linda hada de un bosque encantado —cuya identidad sigue siendo motivo de debate entre expertos y gente aburrida— decidió dejar a la humanidad un mensaje para mejorar su convivencia. Pero como era despistada, escribió el borrador en un papel diminuto y lo metió dentro de un zapato de deporte que, por error, cayó de la copa de un árbol, en mitad de un entrenamiento de atletismo.

El documento decía:

Regla 1: Si estás enfadado, camina diez pasos.
Regla 2: Si sigues enfadado, camina otros diez.
Regla 3: Si todavía sigues enfadado, cambia de zapato.”

Los atletas lo tomaron como un mantra.
Los entrenadores lo adoptaron como filosofía.
Las redes lo convirtieron en reto viral.
Y, sin querer, la humanidad empezó a caminar para resolver conflictos.

Las discusiones se redujeron.
Las calles se llenaron de gente caminando, cambiando zapatos, riéndose de sí misma.
Los podómetros se transformaron en símbolos de paz mundial.

Y así, gracias a un borrador extraviado en un zapato, el mundo se volvió un poquito más amable.

Nota: Mientrs escribia el prinero surtgio algo en mi cabeza y no he podiod contener esas ganas de compartirlo, perdón por la confianza, creo que es la primera vez que os dejo dos textos  en una misma entrada, espero que os guste, gracias.
Campirela_

domingo, 4 de octubre de 2026

Proyecto de Ginebra mes de octubre 2026




 Hay un momento, justo antes de que el mundo se despierte en el que el cuerpo descansa como si recordara su origen ese en el que estamos en esa posicion fetal dentro de nuestra madre, un lugar húmedo, silencioso y mullido.

En ese intervalo —tiempo muerto que en realidad está vivo— la piel escucha, la respiración se vuelve suave y aparece una versión de nosotros que casi nunca dejamos salir.

Es ahí donde nace el yutori En la quietud que no es abandono, en la pausa que no es huir, en ese desdoblarse íntimo donde el alma se queda un segundo en esa nube que nos envuelve mirándonos desde detrás del velo, como la figura que te acompaña en la imagen. silenciosa, protectora, presente.

Y entonces lo entiendes: antes de activarnos, también merecemos sentir, tocarnos por dentro y gozar de las emociones, de lo que en realidad somos. Merecemos ese pequeño lujo de existir sin hacer ruido, solo dejarnos llevar por ese sentimiento que nos invade y cuando en la soledad nadie nos mira y somos fieles a nosotros mismos.

Ese instante es el que activa todo nuestro organismo y da pie a comenzar un nuevo día.

Campirela_

Encontraréis más proyectos en el blog de Ginebra Serendipia





                   Gracias, Ginebra