Este jueves es Sylvia nuestra anfitriona; si pincháis en la imagen, os llevará a la convocatoria...muchas gracias.
EL SUEÑO QUE SE NEGO A VOLVER
Aparecio al amanecer, en una calle cualquiera, como si llevará toda la vida allí. Un sueño vivo, desprendido del Reino del Sueño, respirando un aire que no le pertenecía.
Ella fue la única que lo vio con claridad. Quizá porque llevaba noches rotas, quizá porque su mente estaba lo bastante agrietada como para dejar pasar lo imposible.
El sueño la miró con un brillo extraño, como si la reconociera.
—No quiero volver —dijo.
Y en ese instante, el mundo tembló apenas, como si una costura invisible se hubiera tensado demasiado.
Sueño fue el primero en percibir la ausencia.
Un sueño fuera de su reino es una herida abierta.
Convocó a los Eternos.
—Destino pasó una página sin levantar la vista.
—Desesperación se relamió los labios.
—Muerte suspiró con ternura cansada.
Y entonces llegó Deseo, envuelto en su perfume de ambigüedad.
—Quizá no quiere volver porque ha encontrado algo mejor —dijo, con una sonrisa que cortaba más que iluminaba—. Algo… o alguien.
Sueño lo ignoró, pero su silencio era una advertencia.
Ella caminaba con él como si fuera lo más natural del mundo.
El sueño le mostraba fragmentos, un bosque que nunca pisó, una casa que siempre deseó,
una versión de sí misma que no llegó a ser.
Y ella, sin saber ¿por qué, lo protegía?
Lo escondía del mundo despierto, que intuía su rareza sin poder nombrarla.
Hasta que Sueño apareció frente a ella.
—Debe regresar —dijo, con voz de noche profunda—. Si permanece aquí, otros vendrán. Y no todos serán tan dóciles.
El sueño se aferró a su mano. Ella sintió el vértigo de elegir.
Deseo surgió entre ellos como un susurro cálido.
—Déjala decidir —murmuró, rodeándola sin tocarla—. ¿No te gustaría quedarte con él?
Un sueño solo para ti. Un refugio perfecto.
Ella sintió la tentación. La promesa de un mundo sin aristas, sin pérdidas, sin cansancio.
Pero también sintió algo más; que ese sueño no era suyo.
Que estaba vivo, sí, pero no para pertenecerle.
Ella miró al sueño.
—¿Qué te pasará si vuelves?
—Seguiré existiendo —respondió él—. Pero no recordaré esto.
—¿Y si te quedas?
Sueño habló por él:
—El mundo se romperá. Y tú con él.
Ella cerró los ojos. Soltó la mano del sueño.
—Vuelve.
El sueño la miró una última vez, como si intentara grabarla en un lugar donde los recuerdos no duran.
Luego caminó hacia Sueño, y ambos desaparecieron.
Deseo chasqueó la lengua, molesto.
—Siempre tan predecible —susurró, antes de desvanecerse.
Esa noche, ella durmió profundamente.
Y soñó.
No con él.
No con los paisajes que le mostró.
Soñó con una puerta entreabierta.
Y con una voz suave, casi imperceptible, que decía:
—Gracias.
PD. Que conste que no tenía idea de esta serie y Aquí la verdad, me he enterado, aparte de la introducción de Sylvia, que ha sido y es una serie muy aclamada y reconocida por la crítica.
Campirela_