domingo, 1 de marzo de 2026

Primer domingo de mes Marzo

 


En este marzo que me ve cumplir años, doy gracias por cada persona que ilumina mi camino sin saberlo. 
Y hoy, como cada mañana, despierto con la certeza de que la vida aún guarda momentos mágicos para quien sabe mirarlos.
Que este mes nos encuentre con más calma, más luz y más razones para creer en lo bueno, que cada uno halle un motivo para sonreír, incluso en los días que pesan un poco más.
Ojalá marzo nos regale instantes que nos recuerden, que siempre hay algo hermoso por venir, pequeños milagros que llegan sin ruido, pero lo cambian todo.
Y si en algún momento el camino se hace largo, que no falte una mano, una palabra o un abrazo que nos devuelva la esperanza. Que este mes nos dé fuerza, serenidad y la certeza de que lo mejor aún puede pasar.

Para ti, que pasas por aquí, dejo un ramo de flores imaginarias, huelen a calma, a luz y a nuevos comienzos.




Y junto a ellas, unos bombones dulces, para recordarte que siempre hay un pequeño placer esperando en cualquier día.


Para quien pase por aquí, dejo un abrazo suave, de esos que no aprietan pero sostienen.



Todo esto es porque hoy cumplo años y que mejor que dejaros unos pequeños obsequios… Gracias

Que mejor regalo que el cariño de todos ustedes. Mchisimas gracias...

 
                                         Gracias, mi querida Lunita, un besote con todo mi  cariño.





                                                  Gracias, DULCE, por el detalle, un beso.


                                 Gracias, mi querida Ginebra, un bestote con todo mi cariño



                     Gracias, mi querida Ana, besos con todo mi cariño



sábado, 28 de febrero de 2026

Fin de convocatoria de los jueves....



Hoy cerramos esta convocatoria con la sensación de haber tocado algo muy profundo, esas personas especiales que caminan por la vida sin saber cuánto significan. Vuestras palabras las han hecho visibles, y también nos han recordado la belleza de mirar con cariño.

Gracias a todas por participar y aquellos que con sus comentarios han añadido su granito de arena enriqueciendo aún más los textos, por abrir un pedacito de vuestra historia y por sostener este espacio con tanta sensibilidad. Cada texto ha sido un regalo.

Nos reencontramos el próximo jueves, con nuevas  historias  y nuevas emociones por descubrir.

Nuestra próxima anfitriona es ROSELIA... 




miércoles, 25 de febrero de 2026

Mi participación en la convocatoria "Un personaje que no sabe que es especial”

 



El Señor Aurelio y Sus Pequeños Milagros

Aurelio tenía setenta y muchos, aunque él decía que tenía “los suficientes para no correr y los necesarios para seguir sonriendo”. Caminaba despacio, con su bastón de madera y una bufanda que siempre olía a lavanda. Era un hombre corriente, según él. Según todos los demás… no tanto.

Cada mañana se sentaba en el banco del parque, justo al lado del estanque. Abría su termo de café y saludaba a las palomas como si fueran viejas amigas. Lo curioso era que ellas siempre acudían, incluso las más ariscas. “Será mi encanto natural”, decía riendo, sin notar que las aves parecían escucharlo de verdad.

Un día, una niña se acercó llorando porque había perdido su cometa. Aurelio, con su calma habitual, le pidió que respirara hondo. “Las cosas que se quieren mucho nunca se van del todo”, murmuró. Señaló al cielo sin mirar, como quien apunta por intuición. Y allí estaba, la cometa roja descendiendo lentamente, como si obedeciera una orden silenciosa.

La niña lo abrazó. Aurelio se encogió de hombros. “Casualidad”, dijo, aunque sus ojos brillaron un instante.

Otro día, una anciana se quejó de que sus flores no crecían. Aurelio tocó la maceta con cariño, como quien acaricia un recuerdo. A la mañana siguiente, las flores habían florecido de golpe, llenas de color. “Será el clima”, comentó él, sin darse cuenta de que el clima llevaba semanas gris.

La gente del barrio empezó a llamarlo el señor de los pequeños milagros. Él siempre se reía, negando con la mano. “Yo solo paso por aquí”, decía.

Pero cada vez que Aurelio caminaba, las hojas parecían apartarse para no molestarle.

Cada vez que sonreía, el aire se volvía un poco más cálido.

Y cada vez que alguien necesitaba consuelo, él aparecía justo a tiempo, como si el mundo le susurrara dónde ir.

Aurelio nunca supo que era especial. Pero todos los demás sí.

Campirela _

sábado, 21 de febrero de 2026

Convocatoria de los jueves ( 26/02/2026 )"Un personaje que no sabe que es especial”

 

Tema: “Un personaje que no sabe que es especial”



¿Te gusta escribir, imaginar o simplemente dejarte llevar por una chispa creativa? 
Entonces esta es la convocatoria para ti.

Cojo el testigo de nuestra compañera María José y comenzamos la gran aventura 

Te propongo un relato donde ella/el protagonista sea alguien completamente normal… o eso cree.

Puede ser divertido, emotivo, mágico, cotidiano o una mezcla de todo.

Lo importante es que, en algún momento, el personaje descubra —o el lector intuya— que tiene algo especial, aunque él o ella aún no lo sepa.

Pasarlo bien, compartir historias y ver cómo una misma idea puede transformarse en mil mundos distintos.

Aquí no buscamos perfección, buscamos imaginación, corazón y ganas de disfrutar. 

Extensión, ya sabéis, procurar no excederse de más de 350 palabras

Cualquier género es válido: humor, aventura, fantasía, romance, misterio...

El personaje principal debe creer que es normal, aunque el lector descubra lo contrario.

Pistas a elegir:

 *Un repartidor que sin saberlo puede hablar con los animales.

*Una chica tímida que provoca pequeños milagros sin darse cuenta.

*Un abuelo que siempre, con su buena voluntad, hace que algo bueno suceda a su alrededor… porque tiene un don.

*Un niño que cree tener mala suerte, pero en realidad salva a todos sin saberlo.

*Una persona corriente que cambia la vida de otros sin darse cuenta.

Podréis elegir la propia vuestra, si no halláis algo que os encaje o guste, libre elección.

Esta convocatoria nace para compartir historias que nos hagan sonreír, sentir y recordar que todos tenemos algo especial, incluso cuando no lo vemos.

Te invito a unirte, a crear y a disfrutar.

Tu historia puede ser la chispa que ilumine el día de alguien.

Ya sabéis, os espero dejar vuestros enlaces en los comentarios y desde esta misma página os los subiré conforme vayan llegando; así pues, buen viaje a todos los que su mente la dejan volar.

NOTA IMPORTANTE: Gracias, a todos por vuestro cariño. De momento, el problema que me impedía estar al cien por cien con ustedes, bueno, ha mejorado bastante, con lo cual ya puedo estar aquí el tiempo que necesite para sus relatos, para comentar y disfrutar de ellos. Mil gracias, ahora a seguir con estas personas que, sin proponérselo, nos hacen la vida mejor.

Campirela_

PARTICIPANTES: Pinchar en la frase os llevará al participante.






Pero una noche, al mirarse en el espejo, descubrió algo extraño: no era invisible.(NURIA)











miércoles, 18 de febrero de 2026

Convocatoria de los jueves: Objetos con memoria

Pinchar en la imagen os llevará a la convocatoria del jueves. Gracias.


Objetos con memoria

Dicen que los objetos no sienten, pero… ¿Y si alguno recordara lo que ha visto, lo que ha guardado o lo que ha perdido?

Puede ser:

– un objeto cotidiano  o extraño 

– antiguo o moderno,

—Querido u olvidado,

—Que recuerde por nosotros…

El relato puede estar narrado:

Como siempre, libertad total de tono: poético, reflexivo, tierno, irónico, inquietante o realista mágico

                                               El pañuelo que respiraba

El pañuelo llevaba años doblado en el fondo de un cajón, entre cartas viejas y botones que ya no recordaban de qué abrigo venían. Era un pañuelo corriente, blanco, con un borde azul que el tiempo había ido deshilando. Nadie lo miraba desde que su dueño se marchó sin despedirse.

Una mañana, mientras la casa aún estaba medio dormida, el pañuelo se infló suavemente, como si respirara. No era un viento ni un movimiento del cajón, era un suspiro. Un suspiro pequeño, casi tímido, pero lleno de algo que parecía… nostalgia.

La mujer que vivía allí abrió el cajón buscando otra cosa y lo vio moverse. No se asustó. Había aprendido que algunas cosas, cuando guardan demasiados recuerdos, necesitan un poco de aire.

Lo tomó entre las manos. El pañuelo estaba tibio, como si hubiera estado al sol. Y entonces ocurrió, un olor leve, casi imperceptible, subió hasta ella. No era perfume. Era algo más sencillo, el olor de una tarde antigua, de una risa que ya no escuchaba, de un abrazo que había intentado olvidar.

El pañuelo no habló, pero tampoco hizo falta. En su respiración lenta, la mujer sintió que algo dentro de ella se acomodaba, como si un nudo se deshiciera sin prisa.

La mujer cerró los ojos y, por un instante, sintió que él estaba allí, no como un fantasma triste, sino como una presencia cálida, sencilla, cotidiana. Como si el pañuelo hubiera conservado, entre sus hilos, la parte más alegre de su recuerdo.

Cuando abrió los ojos, sonrió. No una sonrisa grande, sino esa sonrisa pequeña que nace cuando algo dentro se acomoda. Dobló el pañuelo con cuidado y lo dejó sobre la mesilla, donde pudiera verlo cada día.

No para llorar.

Para recordar que hubo momentos hermosos.

Y que algunos objetos, cuando aman mucho, saben guardarlos intactos.

Campirela_

lunes, 16 de febrero de 2026

Reto #Fuego enlaspalabras...Mes de febrero2026

              Pinchar en la imagen os llevará a la convocatoria. Gracias.


  •  Varios días internacionales que me han llamado la atención y que se celebran en febrero. Como era incapaz de decidirme por uno solo, he seleccionado varios. Así que puedes elegir el que más te apetezca para centrar en él tu relato o poema: Hay el Día de la Marmota, Día del Nirvana, Día de mandar una carta a un amigo.*
  • Máximo 350 palabras en la categoría de relato.


La rebelión del Día de la Marmota

En Punxsutawney, un pueblo donde el invierno parece tener contrato fijo, todos esperaban el gran momento del año, la salida de la marmota Phil. Los vecinos llevaban horas reunidos, algunos con chocolate caliente, otros con la esperanza de que esta vez Phil anunciara una primavera decente.
Pero bajo tierra, Phil tenía otros planes.
Se despertó, miró el calendario y bufó.
—¿Otra vez 2 de febrero? Esto ya es explotación marmotil.
Decidido a cambiar la tradición, reunió a un grupo de marmotas rebeldes. Todas llevaban gafas de sol, actitud desafiante y un ritmo interno que prometía problemas. Cuando salieron de la madriguera, los organizadores casi se desmayan.
Phil subió a una roca como si fuera una estrella de rock.
—¡Este año no habrá predicción aburrida! —anunció.
Las marmotas sacaron instrumentos improvisados, una trompeta oxidada, un tambor hecho con una lata gigante y un triángulo que sonaba como si quisiera dominar el mundo.
La multitud esperaba la clásica señal, sombra o no sombra. Pero Phil levantó una pancarta enorme:
Este año… ¡El clima lo decidimos nosotros!
El público estalló en risas. Una marmota gritó:
—¡Invierno solo los martes!
Otra añadió:
—¡Primavera los jueves!
Y Phil remató:
—¡Y los domingos… lluvia de gofres!
Los meteorólogos presentes entraron en pánico. Los niños pidieron gofres. Los adultos no sabían si aplaudir o llamar a emergencias climáticas.
Finalmente, el pueblo aceptó que, aunque la predicción no tenía sentido, había sido el Día de la Marmota más divertido de la historia. Phil y su banda regresaron a su madriguera para celebrar con una fiesta llena de nueces, música y un karaoke que debería ser ilegal.
Desde entonces, cada 2 de febrero, la gente no solo espera saber si habrá sombra… sino qué locura se inventará Phil.
Campirela_


martes, 10 de febrero de 2026

Relato de los Jueves.(Juveando con el AMOR)

 
Pinchar en la imagen os llevará hasta la convocatoria
 

Este segundo jueves del mes de febrero es todo amor, pues nuestra anfitriona  Tracy nos convoca para hablar de él en toda su dimensión, ya sea poética, narrativa o como los juglares; quién sabe, en sus fábulas había mucho de este...

Bueno, como no podía ser de otro modo, nos ha dejado un juego que consiste en que, conforme hemos ido llegando a sus comentarios, nos ha asignado una frase de amor por algún autor o anónimo, como ha sido en mi caso. Aquí os la dejo; con ella intentaré hacer un relato de amor...

Mi frase 4. Somos una casualidad llena de intención (Anónimo).

Cartas que no conocen el tiempo

La primera carta llegó por error. O eso decía el sobre, con un nombre que no era el mío y una caligrafía tan elegante que parecía sacada de otro siglo. Dudé entre devolverla o tirarla, pero algo en mí —quizá la soledad, quizá la curiosidad— decidió abrirla. 

Dentro encontré palabras que no iban dirigidas a mí, pero que me atravesaron como si lo estuvieran. Hablaban de días lentos, de silencios que pesan, de la belleza de lo cotidiano cuando se mira con atención. Era una carta escrita por alguien que había vivido mucho y aun así seguía esperando algo.

Respondí casi sin pensarlo. No para corregir el error, sino para agradecer la compañía inesperada. Y así empezó todo, con una equivocación postal que se convirtió en un puente entre dos vidas que no se conocían, pero que parecían reconocerse.

Las cartas fueron creciendo, igual que la confianza. Él escribía desde un lugar que no nombraba, con una voz madura, serena, llena de humor suave. Yo respondía desde mi rincón del mundo, sintiendo que cada sobre que llegaba era una ventana abierta.

 Con el tiempo, nuestras palabras se volvieron confesiones, recuerdos, heridas antiguas que ya no dolían tanto al compartirlas. Un día, en una de sus cartas, escribió: “Somos una casualidad llena de intención.” Y supe que tenía razón. El azar nos había cruzado, pero éramos nosotros quienes elegíamos quedarnos.

Nunca nos vimos. No porque no quisiéramos, sino porque entendimos que lo nuestro vivía en un lugar distinto, más delicado. Un amor sin edad, sin prisa, sin cuerpo. Un amor que se sostenía en tinta y papel.

Un día, simplemente, dejaron de llegar sus cartas. No hubo despedida. No hizo falta. Guardé todas en un cofre de madera, y desde entonces llevo la llave colgada al cuello. Él, en su silencio, y yo, en el mío, sabemos que lo que existió entre nosotros fue real. Un amor diferente, discreto, que nunca se consumó… porque no lo necesitaba para ser verdad.

Campirela_