miércoles, 18 de febrero de 2026

Convocatoria de los jueves: Objetos con memoria

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Objetos con memoria

Dicen que los objetos no sienten, pero… ¿Y si alguno recordara lo que ha visto, lo que ha guardado o lo que ha perdido?

Puede ser:

– un objeto cotidiano  o extraño 

– antiguo o moderno,

—Querido u olvidado,

—Que recuerde por nosotros…

El relato puede estar narrado:

Como siempre, libertad total de tono: poético, reflexivo, tierno, irónico, inquietante o realista mágico

                                               El pañuelo que respiraba

El pañuelo llevaba años doblado en el fondo de un cajón, entre cartas viejas y botones que ya no recordaban de qué abrigo venían. Era un pañuelo corriente, blanco, con un borde azul que el tiempo había ido deshilando. Nadie lo miraba desde que su dueño se marchó sin despedirse.

Una mañana, mientras la casa aún estaba medio dormida, el pañuelo se infló suavemente, como si respirara. No era un viento ni un movimiento del cajón, era un suspiro. Un suspiro pequeño, casi tímido, pero lleno de algo que parecía… nostalgia.

La mujer que vivía allí abrió el cajón buscando otra cosa y lo vio moverse. No se asustó. Había aprendido que algunas cosas, cuando guardan demasiados recuerdos, necesitan un poco de aire.

Lo tomó entre las manos. El pañuelo estaba tibio, como si hubiera estado al sol. Y entonces ocurrió, un olor leve, casi imperceptible, subió hasta ella. No era perfume. Era algo más sencillo, el olor de una tarde antigua, de una risa que ya no escuchaba, de un abrazo que había intentado olvidar.

El pañuelo no habló, pero tampoco hizo falta. En su respiración lenta, la mujer sintió que algo dentro de ella se acomodaba, como si un nudo se deshiciera sin prisa.

La mujer cerró los ojos y, por un instante, sintió que él estaba allí, no como un fantasma triste, sino como una presencia cálida, sencilla, cotidiana. Como si el pañuelo hubiera conservado, entre sus hilos, la parte más alegre de su recuerdo.

Cuando abrió los ojos, sonrió. No una sonrisa grande, sino esa sonrisa pequeña que nace cuando algo dentro se acomoda. Dobló el pañuelo con cuidado y lo dejó sobre la mesilla, donde pudiera verlo cada día.

No para llorar.

Para recordar que hubo momentos hermosos.

Y que algunos objetos, cuando aman mucho, saben guardarlos intactos.

Campirela_

lunes, 16 de febrero de 2026

Reto #Fuego enlaspalabras...Mes de febrero2026

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  •  Varios días internacionales que me han llamado la atención y que se celebran en febrero. Como era incapaz de decidirme por uno solo, he seleccionado varios. Así que puedes elegir el que más te apetezca para centrar en él tu relato o poema: Hay el Día de la Marmota, Día del Nirvana, Día de mandar una carta a un amigo.*
  • Máximo 350 palabras en la categoría de relato.


La rebelión del Día de la Marmota

En Punxsutawney, un pueblo donde el invierno parece tener contrato fijo, todos esperaban el gran momento del año, la salida de la marmota Phil. Los vecinos llevaban horas reunidos, algunos con chocolate caliente, otros con la esperanza de que esta vez Phil anunciara una primavera decente.
Pero bajo tierra, Phil tenía otros planes.
Se despertó, miró el calendario y bufó.
—¿Otra vez 2 de febrero? Esto ya es explotación marmotil.
Decidido a cambiar la tradición, reunió a un grupo de marmotas rebeldes. Todas llevaban gafas de sol, actitud desafiante y un ritmo interno que prometía problemas. Cuando salieron de la madriguera, los organizadores casi se desmayan.
Phil subió a una roca como si fuera una estrella de rock.
—¡Este año no habrá predicción aburrida! —anunció.
Las marmotas sacaron instrumentos improvisados, una trompeta oxidada, un tambor hecho con una lata gigante y un triángulo que sonaba como si quisiera dominar el mundo.
La multitud esperaba la clásica señal, sombra o no sombra. Pero Phil levantó una pancarta enorme:
Este año… ¡El clima lo decidimos nosotros!
El público estalló en risas. Una marmota gritó:
—¡Invierno solo los martes!
Otra añadió:
—¡Primavera los jueves!
Y Phil remató:
—¡Y los domingos… lluvia de gofres!
Los meteorólogos presentes entraron en pánico. Los niños pidieron gofres. Los adultos no sabían si aplaudir o llamar a emergencias climáticas.
Finalmente, el pueblo aceptó que, aunque la predicción no tenía sentido, había sido el Día de la Marmota más divertido de la historia. Phil y su banda regresaron a su madriguera para celebrar con una fiesta llena de nueces, música y un karaoke que debería ser ilegal.
Desde entonces, cada 2 de febrero, la gente no solo espera saber si habrá sombra… sino qué locura se inventará Phil.
Campirela_


martes, 10 de febrero de 2026

Relato de los Jueves.(Juveando con el AMOR)

 
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Este segundo jueves del mes de febrero es todo amor, pues nuestra anfitriona  Tracy nos convoca para hablar de él en toda su dimensión, ya sea poética, narrativa o como los juglares; quién sabe, en sus fábulas había mucho de este...

Bueno, como no podía ser de otro modo, nos ha dejado un juego que consiste en que, conforme hemos ido llegando a sus comentarios, nos ha asignado una frase de amor por algún autor o anónimo, como ha sido en mi caso. Aquí os la dejo; con ella intentaré hacer un relato de amor...

Mi frase 4. Somos una casualidad llena de intención (Anónimo).

Cartas que no conocen el tiempo

La primera carta llegó por error. O eso decía el sobre, con un nombre que no era el mío y una caligrafía tan elegante que parecía sacada de otro siglo. Dudé entre devolverla o tirarla, pero algo en mí —quizá la soledad, quizá la curiosidad— decidió abrirla. 

Dentro encontré palabras que no iban dirigidas a mí, pero que me atravesaron como si lo estuvieran. Hablaban de días lentos, de silencios que pesan, de la belleza de lo cotidiano cuando se mira con atención. Era una carta escrita por alguien que había vivido mucho y aun así seguía esperando algo.

Respondí casi sin pensarlo. No para corregir el error, sino para agradecer la compañía inesperada. Y así empezó todo, con una equivocación postal que se convirtió en un puente entre dos vidas que no se conocían, pero que parecían reconocerse.

Las cartas fueron creciendo, igual que la confianza. Él escribía desde un lugar que no nombraba, con una voz madura, serena, llena de humor suave. Yo respondía desde mi rincón del mundo, sintiendo que cada sobre que llegaba era una ventana abierta.

 Con el tiempo, nuestras palabras se volvieron confesiones, recuerdos, heridas antiguas que ya no dolían tanto al compartirlas. Un día, en una de sus cartas, escribió: “Somos una casualidad llena de intención.” Y supe que tenía razón. El azar nos había cruzado, pero éramos nosotros quienes elegíamos quedarnos.

Nunca nos vimos. No porque no quisiéramos, sino porque entendimos que lo nuestro vivía en un lugar distinto, más delicado. Un amor sin edad, sin prisa, sin cuerpo. Un amor que se sostenía en tinta y papel.

Un día, simplemente, dejaron de llegar sus cartas. No hubo despedida. No hizo falta. Guardé todas en un cofre de madera, y desde entonces llevo la llave colgada al cuello. Él, en su silencio, y yo, en el mío, sabemos que lo que existió entre nosotros fue real. Un amor diferente, discreto, que nunca se consumó… porque no lo necesitaba para ser verdad.

Campirela_


jueves, 5 de febrero de 2026

Proyecto de Ginebra" Las Nubes pasan" Febrero 2026

                                                                  Cicatrización

                                                                            Tea Jagodié

¿Crees que el sufrimiento hay que afrontarlo; vivirlo y sentirlo; acurrucarte en él para entenderlo y entenderte; escucharlo¿?
¿O crees que hay que obviarlo; negarte a sufrir y obligarte a estar en un estado de positividad constante porque de lo contrario sientes que estás tu vida?

De nuevo y con gran entusiasmo el que ella se merece , nos trae sus propuestas y como no podría de ser de otro mos aquí os dejo la mia , gracias mi querida Ginebra por tu regreso .

Aprendiendo a convivir con nostros mismos

Hay quienes dicen que el sufrimiento debe afrontarse de frente, sin máscaras. Que hay que dejar que duela, que queme, que te arrincone si hace falta, porque solo cuando lo miras a los ojos entiendes qué parte de ti está pidiendo auxilio. Que acurrucarte en él no es rendirte, sino escucharte de verdad.

Y luego está la otra voz, la que insiste en que no deberías sentirte mal, que la vida es demasiado corta para detenerte en lo que duele. Esa voz que te empuja a sonreír, aunque por dentro estés hecho pedazos, que te convence de que sufrir es un fracaso personal, una pérdida de tiempo, un desvío que no deberías permitirte.

Entre esas dos fuerzas, uno se queda en medio, preguntándose qué camino es el correcto. Tal vez no exista una única respuesta. Tal vez el sufrimiento no sea un enemigo ni un maestro, sino simplemente una parte inevitable de estar vivo. Y cada uno aprende a convivir con él como puede, a su ritmo, sin recetas universales.


Sé que duele,

pero sigues en pie.

En tu silencio también vive la fuerza,

y aunque hoy todo pese,

tu luz no se ha ido.

Yo creo en ti,

incluso en tus días más frágiles.

Aun dentro de ti

late un amanecer.

Campirela_

Gracias Ginebra

Más proyectos de Ginebra, los podréis encontrar Aquí... Gracias

martes, 3 de febrero de 2026

Jueves un Relato( Alicia en el País de las Maravillas)

 


Este primer jueves de febrero es especial no solo por el relato , sino porque nuestra anfitriona hace una mención muy especial a su hermana, ofreciéndola toda una semana de regalos al cual mejor, y en esta ocasion como coincide con ser la anfitriona de los relatos de los jueves, hete aquí la gran propuesta nada más y nada menos que ese collage que veis ahí ( que por cierto pertenece a este blog que si pasáis os divertiréis) arriba con cada uno de los personales, pues nos convoca para hacer un texto narrativo o poesía , ya sea ficcion o fantasía o quien sabe si hasta realidad… asi, pues sin sobrepasar esas 350 palabras comenzaremos nuestra aventura , espero que les guste y como no Alice , tan bien.
 

El Collage que Respiraba

Alicia —una Alicia reinventada, hecha de papel, acuarelas y pequeños recortes— despertó dentro del collage sin recordar cómo había llegado allí. El aire olía a tinta fresca y a flores imposibles. A su alrededor, las capas del mundo se movían como si alguien estuviera pasando las páginas de un libro gigante.
El Sombrerero, con su sombrero lleno de relojes diminutos, la saludó inclinándose tanto que casi se despegó del fondo.
—El tiempo está inquieto —dijo—. Y cuando el tiempo se inquieta, los mundos se desordenan.
Alicia miró a su alrededor, los naipes volaban sin rumbo, la mesa del té giraba lentamente como un carrusel, y la sonrisa del gato aparecía y desaparecía entre los recortes.
—¿Qué debo hacer? —preguntó ella, sintiendo un temblor en el pecho, mezcla de miedo y emoción.
—Encontrar el hilo que lo une todo —respondió el Sombrerero—. El hilo que teje la historia.
Alicia comenzó a caminar. Cada paso hacía que el collage cambiara, las setas crecían, los colores se mezclaban, las palabras escritas a mano susurraban consejos que no terminaban de entenderse. Finalmente, encontró un pequeño hilo dorado escondido bajo una taza rota.
Cuando lo tocó, el mundo vibró.
El Gato apareció, esta vez completo, con ojos brillantes.
—Ese hilo es tu recuerdo —dijo—. El que te trajo aquí y el que puede llevarte de vuelta.
Alicia lo sostuvo con fuerza. Sintió cómo el collage respiraba, cómo cada fragmento se ordenaba alrededor de ella. Comprendió que no estaba perdida, estaba siendo recordada por sí misma.
Tiró del hilo y el mundo comenzó a deshacerse suavemente, como un dibujo que vuelve a ser papel en blanco. Antes de desaparecer, el Sombrerero le guiñó un ojo.
—Las historias no terminan, solo cambian de forma.
Alicia cerró los ojos. Cuando los abrió, estaba de nuevo en su habitación, con restos de recortes sobre la mesa y una sensación cálida en el corazón y la certeza de que la magia, cuando se encuentra, nunca se olvida.

Campirela_




domingo, 1 de febrero de 2026

Primer domingo del mes ...Febrero

  Cada primer domingo de mes compartiré aquí un pequeño texto, breve, honesto y pensado para acompañarte en el arranque de la semana. No son grandes discursos, solo chispas que invitan a mirar la vida con un poco más de intención.


Febrero empieza recordándonos que siempre hay espacio para renacer.

Aunque enero haya sido pesado o melancólico, este mes nos invita a levantar la cabeza, respirar hondo y volver a intentarlo.

 La vida no espera a que estemos perfectos para seguir; simplemente nos invita a dar un paso más, aunque sea pequeño, aunque sea torpe, aunque sea con el corazón todavía un poco revuelto.

Cada día trae una oportunidad nueva, pequeña pero poderosa.

Que este domingo sea el impulso que necesitas para moverte con más energía, más esperanza y más luz.

Lo que viene puede ser mejor… si tú decides caminar hacia ello.

Campirela_

martes, 27 de enero de 2026

Relatos de los jueves, cuya tema es el siguiente: ESO QUE MIRAN.

                    Pinchar en la imagen os llevará a la convocatoria , muchas gracias.

Otro jueves consecutivos nuestra  anfitriona Neogéminis,  nos deja unas muy bonitas imágenes para que con ellas construyamos nuestras historias en cualquiera de los géneros, estilo libre ,eso si a ser posible, por favor no excedernos de las 350 palabras. Bueno, entre todas ellas me he decantado por esta joven a ver que nos cuenta… Gracias, feliz semana.

“Donde Apunta su Mirada”

La copa seguía intacta, como si nadie la hubiera tocado. Sin embargo, Vanesa llevaba más de veinte minutos sentada frente a ella, con el pulgar apoyado en sus labios y la mirada perdida hacia un punto que nadie más parecía ver.

El camarero la observaba de reojo. No era la primera vez que la chica venía sola, pero esa noche había algo distinto. Su coleta, dejaba caer mechones que parecían temblar con cada respiración. No era nerviosismo. Era otra cosa. Algo más profundo.

Vanesa, no apartaba la vista del rincón oscuro del local. Allí, entre sombras, había visto a alguien. O eso creía. Una figura quieta, demasiado quieta, que desapareció en cuanto parpadeó. No sabía si había sido un reflejo, un juego de luces… o un aviso.

Horas antes, había recibido un mensaje anónimo “No vayas sola. Él te encontrará.”

No respondió. No sabía quién era “él”, ni por qué debía encontrarla. Pero la curiosidad —o quizá la imprudencia— la llevó a ese bar, el mismo donde había estado la noche del accidente.

El mismo donde lo vio por última vez.

Un escalofrío le recorrió la espalda. Giró la copa con los dedos, intentando mantener la calma. El líquido vibró, como si algo lo hubiera rozado. O alguien.

Entonces lo sintió, una presencia detrás de ella. No un toque, no un sonido. Solo esa sensación densa, fría, que te envuelve cuando alguien te observa demasiado cerca.

Vanesa bajó lentamente la mano de sus labios. No quería girarse. No quería confirmar lo que su instinto gritaba. Pero lo hizo.

Y no había nadie.

Solo el eco de un susurro que no provenía de ninguna boca visible.

—No debiste volver.

La copa se volcó sola. El camarero corrió hacia ella, pero Vanesa, ya no estaba en la silla.

Solo quedó su coleta, caída sobre el asiento, como si se hubiera desvanecido en el aire.

Campirela_