viernes, 13 de marzo de 2026

Reto Fuego en las palabras,( Mes de Marzo)

 



Este mes, el desafío de palabras se centra en la religión, dado que nos encontramos en una etapa en la que, en España, la fiesta de la Eucaristía se vive con fervor y fe. Pues de eso se trata, de hacer un relato de no más de 350 palabras donde el tema sea religioso o tenga algo que ver con ello. Pero claro, hay unas normas, y es que en el texto o poema no salgan las palabras.

Fe, Religión y Creyente... 

 El resplandor que escucha

El cielo estaba cubierto por un manto de nubes pesadas cuando Lucía ascendió la colina. No sabía por qué sus pasos la llevaban allí, solo que algo antiguo, como un susurro enterrado en su memoria, la empujaba hacia el santuario olvidado.
El edificio, erosionado por el tiempo, parecía más un eco que un lugar. Aun así, al cruzar la puerta, un resplandor tenue la recibió, una lámpara solitaria ardía sobre una mesa de piedra. La llama no temblaba, como si el viento la respetara.
Lucía se acercó. El silencio era tan profundo que casi podía oír su propio pulso.
—No todos ven la luz —dijo una voz suave.
Un hombre de rostro arrugado emergió de la sombra. Sus ojos tenían la calma de quien ha visto muchas despedidas y muchos comienzos.
—¿Por qué sigue encendida? —preguntó ella.
—Porque alguien la necesita —respondió él—. No importa quién. La llama escucha.
Lucía no entendió del todo, pero sintió que algo dentro de ella se aflojaba, como un nudo que llevaba demasiado tiempo apretado. La luz parecía reconocerla, como si supiera lo que había perdido, lo que buscaba, lo que temía nombrar.
—Aquí no se pide nada —continuó el hombre—. Solo se deja aquello que pesa y se recoge aquello que falta.
La joven cerró los ojos. La llama no calentaba, pero envolvía. No iluminaba el lugar, sino el espacio que llevaba dentro.
Cuando los abrió, el hombre ya no estaba. Solo la lámpara, firme, paciente, como si aguardara desde antes de que existieran los nombres.
Lucía salió del santuario. La lluvia había cesado. En el horizonte, una claridad tímida rompía el cielo.
Y comprendió que, aunque el mundo se llenara de sombras, siempre habría un resplandor dispuesto a escuchar.

Campirela_

miércoles, 11 de marzo de 2026

Relato de los jueves( Un Crimen para resolver)

Esta semana nos lleva de la mano asesina Demi, donde nos da una serie de pistas para enlazar nuestro relato. Pinchando en la imagen, les llevará a los tráileres más asombrosos de la blogoesfera... Gracias.


Se trata de escribir un relato policial, en que se haya cometido un crimen. Dejo algunas sugerencias.

1) Un personaje está internado, por cuestiones de salud mental. Pero es atendido con mucha dedicación, en recompensa a su talento como asesor de investigadores.

2) Un crimen es resuelto, por la torpeza, de quienes lo cometen. Demasiados torpes para quedar impunes.

3) Un trío musical (o una solista) tiene un fan obsesivo, con influencias, que quiere contribuir al éxito. Detractores comienzan a ser asesinados.

4) En las escenas de crimen se encuentran restos de comida.

5) Hay un asesino, o asesina, serial de mujeres deportistas atléticas.

6) Varias modelos han sido asesinadas. El sospechoso el artista para quien posan las modelos. Aunque la dueña de una galería cree que es inocente.

7) Los crímenes se parecen a la futura novela de una escritora con conflictos legales. Aunque la escritora dice que la editorial modifica la novela para tener más impacto.

8) Asesinatos de científicos. Se sospecha de un culto anti ciencia aunque los sospechosos más obvios pueden no ser los culpables.

9) Una mujer policía está entrenada para actuar como señuelo, para atrapar asesinos seriales de mujeres. Su seguridad depende también de sus compañeros. Y podría estar en un peligro en que nunca ha estado.


Estas son sólo ideas. Pueden escribir algo distinto, basta que haya un crimen, que sea descubierto por quien investigue. Podría quedar impune si se trata de una venganza.

Pueden combinar con otros géneros, como la ciencia ficción, terror, fantástico, incluir algo de romance, incluso erotismo.


                                     El silencio de la cura

Los periódicos hablaban de asesinatos de científicos, pero nadie parecía notar el patrón. Nadie excepto la inspectora Vega que llevaba semanas conectando hilos que otros descartaban como coincidencias. Tres investigadores muertos en menos de un mes, todos trabajando en áreas distintas, pero con un punto en común,  colaboraban en un proyecto confidencial sobre una enfermedad degenerativa que movía miles de millones en tratamientos paliativos.

La versión oficial señalaba a un culto anti ciencia que llevaba meses haciendo ruido en redes sociales. Eran fanáticos, sí, pero torpes, impulsivos, incapaces de ejecutar algo tan quirúrgico. Vega lo sabía. Aquello olía a algo más profundo, más calculado.

Mientras revisaba los expedientes, encontró un documento oculto entre los correos de la última víctima, un informe preliminar que hablaba de una molécula capaz de revertir el avance de la enfermedad en modelos animales. No era una cura definitiva, pero sí un avance que podía cambiarlo todo. Y, sobre todo, podía arruinar a quienes llevaban décadas lucrándose con tratamientos que solo aliviaban síntomas.

La inspectora empezó a tirar del hilo y descubrió que detrás del proyecto había un consorcio de laboratorios que, oficialmente, financiaban la investigación. Sin embargo, algunos de sus directivos tenían vínculos con empresas que monopolizaban los medicamentos actuales. Empresas que perderían fortunas si una solución real salía a la luz.

El culto anti ciencia era solo una cortina de humo, por campañas anónimas. Un enemigo perfecto, ruidoso, irracional, fácil de culpar. Mientras tanto, los verdaderos responsables operaban desde despachos silenciosos, moviendo dinero y voluntades con la precisión de un bisturí.

Vega comprendió que no estaba ante simples crímenes, sino ante una conspiración diseñada para mantener una enfermedad viva. No por imposibilidad científica, sino por conveniencia económica.

Y mientras cerraba el informe, sintió un escalofrío, el proyecto aún tenía un cuarto científico vivo. El único que quizá sabía demasiado. El único que aún podía revelar la verdad.

Campirela_





viernes, 6 de marzo de 2026

Reto de Ginebra ( marzo) Placeres

 

Francine Van Hove

El instante suspendido

El banco de madera aún conservaba el calor de la mañana cuando ella se recostó, dejando que el sol le dibujara un abrazo tibio sobre la piel. Había llevado un libro, no para leerlo, sino para acompañar el silencio. Lo dejó abierto sobre su pecho desnudo, como si las palabras impresas pudieran protegerle el corazón de los ruidos del mundo.

Cerró los ojos.
El viento jugaba con mechones de su cabello, y cada soplo parecía contarle una historia distinta, la historia de un verano que no tenía prisa, de un cuerpo que por fin encontraba un lugar donde descansar, de una mente que dejaba de correr para simplemente estar.
Mientras el sol avanzaba lento, ella imaginó que soñaba. Soñaba con playas que no conocía, con ciudades que quizá nunca visitaría, con conversaciones que aún no habían ocurrido. En ese estado entre vigilia y sueño, el placer no era un sobresalto, sino una caricia, la sensación de sentirse completa, suficiente, presente.
El libro sobre su pecho se movía suavemente con cada respiración, como si también él estuviera vivo. Y en ese pequeño vaivén, ella encontró un ritmo que no necesitaba música, el ritmo de su propio descanso.
Cuando finalmente abrió los ojos, no sabía cuánto tiempo había pasado. Pero sí sabía algo, ese instante suspendido, tan simple y tan suyo, era un tipo de placer que pocas veces se nombra, pero que todos reconocemos cuando lo vivimos.

Campirela_

Este relato pertenece al proyecto del mes de marzo en que Ginebra nos brinda una variedad de placeres a través de unas ilustraciones que nos pueden ayudar a plasmar esa diversidad del placer. Aquí en Serendipia podéis pinchar y os llevará a un mundo de fantasía.
Gracias...

miércoles, 4 de marzo de 2026

Relatos de los jueves( Los colores de mi verdadero yo)

  


 Roselia nos convoca este jueves, con un tema muy colorido, y es que hagamos un relato con las normas de esta convocatoria, sobre qué color nos identifica, un tema colorido y, bueno, un tanto subjetivo; una cosa es cómo nos identifiquemos nosotros y otra muy distinta, cómo nos identifiquen los demás... A ver si soy capaz de definirme por el significado de un color. 

Si pincháis en la imagen, os llevará a la convocatoria, gracias.

                                    El color que me habita

Dicen que la vida es una paleta infinita de colores, y que cada persona lleva un color que no se elige, sino que nace con ella. El mío no es un color tímido ni apagado. Es un naranja cálido, de esos que iluminan sin deslumbrar, que arropan sin sofocar, que se mueven con vida propia.
Soy activa, pero no atropellada; tranquila, pero no inmóvil. En mí conviven la chispa y la calma, como si dentro llevara un pequeño amanecer que nunca termina de apagarse. A veces me tiembla el nervio, pero enseguida aparece mi vivacidad, esa que me empuja a reír, a moverme, a sentir que estoy viva.
Soy cariñosa, de las que abrazan con el alma y cuidan sin pedir nada. Mis amigos lo saben, conmigo se ríe, se habla claro y se encuentra refugio. Tengo carácter, sí, pero no de esos que hieren; el mío es un carácter que marca el camino, que pone límites, que se sostiene. Y cuando me equivoco, sé pedir perdón, porque la vida es demasiado corta para cargar con orgullo inútil.
La risa es mi idioma. La alegría, mi forma de estar en el mundo. No porque todo sea perfecto, sino porque he aprendido que la luz pesa menos que la sombra. Y quienes me rodean lo notan, dicen que tengo buen carácter, que transmito algo cálido, algo que hace bien.
Si tuviera que pintarme, sería ese naranja que aparece justo antes del atardecer, cuando el día aún tiene fuerza pero ya empieza a ser suave. Un color que no grita, pero tampoco pasa desapercibido. Un color que abraza, que vibra, que vive.
Ese soy yo, un naranja que camina, ríe, siente y sigue adelante.
Hablar de uno no es facil, pero el color que he legido es el naranja porque tal vez es el que ms me identifica, lo cual no quiere decir que mi color favorito sea el naranja, me gusta mucho el  verde y azul.
Aunque una cosa es como nos veamos nosotros y otra muy distinta como nos vean los demás. 

Campirela_





domingo, 1 de marzo de 2026

Primer domingo de mes Marzo

 


En este marzo que me ve cumplir años, doy gracias por cada persona que ilumina mi camino sin saberlo. 
Y hoy, como cada mañana, despierto con la certeza de que la vida aún guarda momentos mágicos para quien sabe mirarlos.
Que este mes nos encuentre con más calma, más luz y más razones para creer en lo bueno, que cada uno halle un motivo para sonreír, incluso en los días que pesan un poco más.
Ojalá marzo nos regale instantes que nos recuerden, que siempre hay algo hermoso por venir, pequeños milagros que llegan sin ruido, pero lo cambian todo.
Y si en algún momento el camino se hace largo, que no falte una mano, una palabra o un abrazo que nos devuelva la esperanza. Que este mes nos dé fuerza, serenidad y la certeza de que lo mejor aún puede pasar.

Para ti, que pasas por aquí, dejo un ramo de flores imaginarias, huelen a calma, a luz y a nuevos comienzos.




Y junto a ellas, unos bombones dulces, para recordarte que siempre hay un pequeño placer esperando en cualquier día.


Para quien pase por aquí, dejo un abrazo suave, de esos que no aprietan pero sostienen.



Todo esto es porque hoy cumplo años y que mejor que dejaros unos pequeños obsequios… Gracias

Que mejor regalo que el cariño de todos ustedes. Mchisimas gracias...

 
                                         Gracias, mi querida Lunita, un besote con todo mi  cariño.





                                                  Gracias, DULCE, por el detalle, un beso.


                                 Gracias, mi querida Ginebra, un bestote con todo mi cariño



                     Gracias, mi querida Ana, besos con todo mi cariño


                                                             Gracias, Chema un besote.


                                                 Gracias, Citu, un besote con mucho cariño

                                       Gracias, Diva, un besazo con todo cariño.


                                 Gracias, querida María, un besote con todo mi cariño



sábado, 28 de febrero de 2026

Fin de convocatoria de los jueves....



Hoy cerramos esta convocatoria con la sensación de haber tocado algo muy profundo, esas personas especiales que caminan por la vida sin saber cuánto significan. Vuestras palabras las han hecho visibles, y también nos han recordado la belleza de mirar con cariño.

Gracias a todas por participar y aquellos que con sus comentarios han añadido su granito de arena enriqueciendo aún más los textos, por abrir un pedacito de vuestra historia y por sostener este espacio con tanta sensibilidad. Cada texto ha sido un regalo.

Nos reencontramos el próximo jueves, con nuevas  historias  y nuevas emociones por descubrir.

Nuestra próxima anfitriona es ROSELIA... 




miércoles, 25 de febrero de 2026

Mi participación en la convocatoria "Un personaje que no sabe que es especial”

 



El Señor Aurelio y Sus Pequeños Milagros

Aurelio tenía setenta y muchos, aunque él decía que tenía “los suficientes para no correr y los necesarios para seguir sonriendo”. Caminaba despacio, con su bastón de madera y una bufanda que siempre olía a lavanda. Era un hombre corriente, según él. Según todos los demás… no tanto.

Cada mañana se sentaba en el banco del parque, justo al lado del estanque. Abría su termo de café y saludaba a las palomas como si fueran viejas amigas. Lo curioso era que ellas siempre acudían, incluso las más ariscas. “Será mi encanto natural”, decía riendo, sin notar que las aves parecían escucharlo de verdad.

Un día, una niña se acercó llorando porque había perdido su cometa. Aurelio, con su calma habitual, le pidió que respirara hondo. “Las cosas que se quieren mucho nunca se van del todo”, murmuró. Señaló al cielo sin mirar, como quien apunta por intuición. Y allí estaba, la cometa roja descendiendo lentamente, como si obedeciera una orden silenciosa.

La niña lo abrazó. Aurelio se encogió de hombros. “Casualidad”, dijo, aunque sus ojos brillaron un instante.

Otro día, una anciana se quejó de que sus flores no crecían. Aurelio tocó la maceta con cariño, como quien acaricia un recuerdo. A la mañana siguiente, las flores habían florecido de golpe, llenas de color. “Será el clima”, comentó él, sin darse cuenta de que el clima llevaba semanas gris.

La gente del barrio empezó a llamarlo el señor de los pequeños milagros. Él siempre se reía, negando con la mano. “Yo solo paso por aquí”, decía.

Pero cada vez que Aurelio caminaba, las hojas parecían apartarse para no molestarle.

Cada vez que sonreía, el aire se volvía un poco más cálido.

Y cada vez que alguien necesitaba consuelo, él aparecía justo a tiempo, como si el mundo le susurrara dónde ir.

Aurelio nunca supo que era especial. Pero todos los demás sí.

Campirela _