Este mes, el desafío de palabras se centra en la religión, dado que nos encontramos en una etapa en la que, en España, la fiesta de la Eucaristía se vive con fervor y fe. Pues de eso se trata, de hacer un relato de no más de 350 palabras donde el tema sea religioso o tenga algo que ver con ello. Pero claro, hay unas normas, y es que en el texto o poema no salgan las palabras.
Fe, Religión y Creyente...
El resplandor que escucha
El cielo estaba cubierto por un manto de nubes pesadas cuando Lucía ascendió la colina. No sabía por qué sus pasos la llevaban allí, solo que algo antiguo, como un susurro enterrado en su memoria, la empujaba hacia el santuario olvidado.
El edificio, erosionado por el tiempo, parecía más un eco que un lugar. Aun así, al cruzar la puerta, un resplandor tenue la recibió, una lámpara solitaria ardía sobre una mesa de piedra. La llama no temblaba, como si el viento la respetara.
Lucía se acercó. El silencio era tan profundo que casi podía oír su propio pulso.
—No todos ven la luz —dijo una voz suave.
Un hombre de rostro arrugado emergió de la sombra. Sus ojos tenían la calma de quien ha visto muchas despedidas y muchos comienzos.
—¿Por qué sigue encendida? —preguntó ella.
—Porque alguien la necesita —respondió él—. No importa quién. La llama escucha.
Lucía no entendió del todo, pero sintió que algo dentro de ella se aflojaba, como un nudo que llevaba demasiado tiempo apretado. La luz parecía reconocerla, como si supiera lo que había perdido, lo que buscaba, lo que temía nombrar.
—Aquí no se pide nada —continuó el hombre—. Solo se deja aquello que pesa y se recoge aquello que falta.
La joven cerró los ojos. La llama no calentaba, pero envolvía. No iluminaba el lugar, sino el espacio que llevaba dentro.
Cuando los abrió, el hombre ya no estaba. Solo la lámpara, firme, paciente, como si aguardara desde antes de que existieran los nombres.
Lucía salió del santuario. La lluvia había cesado. En el horizonte, una claridad tímida rompía el cielo.
Y comprendió que, aunque el mundo se llenara de sombras, siempre habría un resplandor dispuesto a escuchar.
Campirela_
Lá no alto da colina, ela percebeu que ainda que a maior escuridão se mostre, sempre haverá uma luz e essa até o vento a respeita, não a deixando nunca que se apague! LINDO! beijos,l chica
ResponderEliminarsería muy bueno que hubiera en alguna parte una luz poderosa que desaparezca los agobios del alma y los cambie por paz y tranquilidad.
ResponderEliminarun beso. que tengas un feliz fin de semana.
Profundo relato a veces uno desea una solución mágica. Te mando un beso.
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