Nuevamente nos conduce Neogéminis esta vez con unas imágenes sobre paisajes, a ver qué somos capaces de imaginar y plasmar en esta página en blanco. Mi imagen elegida es..
Imagen de la autotoria de Neogéminis
La calle que se quedó sola… pero no vencida
La lluvia llegó sin avisar, como suelen llegar las cosas que cambian el ritmo de un día cualquiera. En cuestión de minutos, la calle quedó vacía.
Las voces desaparecieron, las risas se escondieron detrás de las ventanas cerradas, y las sillas del restaurante quedaron perfectamente alineadas, como si esperaran una orden que nunca llega.
El agua limpió los adoquines con una delicadeza casi ritual.
Todo parecía detenido, suspendido en un silencio que no era triste… era más bien un silencio que escucha.
Y entonces, ahí estaban ellas:
las flores.
Brillantes, abiertas, vivas.
Como si la lluvia hubiera sido un regalo solo para ellas.
Eran el único detalle que rompía la melancolía del momento.
El único indicio de que, aunque la calle estuviera desierta, algo bonito podía suceder en cualquier instante.
La lluvia paró, el sol salió y la vida volvió al lugar de esa calle que minutos antes estaba desierta...
Campirela_
!Qué bonita historia has imaginado con la foto! Siempre hay que ver la vida... en cada esquina. Bss ;)
ResponderEliminarEsa calle desierta contempla muchas posibilidades y esas plantas han llamado mi atención; es el color que impera y da vida a ese día lluvioso y nublado. Un besote, Sylvia, una feliz semana.
EliminarEn cada pico esquina hay vida.
ResponderEliminarY aquí, en este micro y foto, que van de la mano, también hay vida.
Feliz semana Campirela.
Un abrazo