miércoles, 25 de febrero de 2026

Mi participación en la convocatoria "Un personaje que no sabe que es especial”

 



El Señor Aurelio y Sus Pequeños Milagros

Aurelio tenía setenta y muchos, aunque él decía que tenía “los suficientes para no correr y los necesarios para seguir sonriendo”. Caminaba despacio, con su bastón de madera y una bufanda que siempre olía a lavanda. Era un hombre corriente, según él. Según todos los demás… no tanto.

Cada mañana se sentaba en el banco del parque, justo al lado del estanque. Abría su termo de café y saludaba a las palomas como si fueran viejas amigas. Lo curioso era que ellas siempre acudían, incluso las más ariscas. “Será mi encanto natural”, decía riendo, sin notar que las aves parecían escucharlo de verdad.

Un día, una niña se acercó llorando porque había perdido su cometa. Aurelio, con su calma habitual, le pidió que respirara hondo. “Las cosas que se quieren mucho nunca se van del todo”, murmuró. Señaló al cielo sin mirar, como quien apunta por intuición. Y allí estaba, la cometa roja descendiendo lentamente, como si obedeciera una orden silenciosa.

La niña lo abrazó. Aurelio se encogió de hombros. “Casualidad”, dijo, aunque sus ojos brillaron un instante.

Otro día, una anciana se quejó de que sus flores no crecían. Aurelio tocó la maceta con cariño, como quien acaricia un recuerdo. A la mañana siguiente, las flores habían florecido de golpe, llenas de color. “Será el clima”, comentó él, sin darse cuenta de que el clima llevaba semanas gris.

La gente del barrio empezó a llamarlo el señor de los pequeños milagros. Él siempre se reía, negando con la mano. “Yo solo paso por aquí”, decía.

Pero cada vez que Aurelio caminaba, las hojas parecían apartarse para no molestarle.

Cada vez que sonreía, el aire se volvía un poco más cálido.

Y cada vez que alguien necesitaba consuelo, él aparecía justo a tiempo, como si el mundo le susurrara dónde ir.

Aurelio nunca supo que era especial. Pero todos los demás sí.

Campirela _

4 comentarios:

  1. Tão lindo e doce,Campi! Aurélio tinha a sabedoria da vida e sabia com calma e tranquilidade, tudo resolver.,Seu jeitinho era especial de verdade! Muito bom e que todos saibamos reconhecer Aurélios pela vida!
    abraços, ótimo dia, chica

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  2. Transmite ternura. Presenta a Aurelio como un hombre sencillo, que nos deja ver que su presencia transforma lo que toca. No hay grandilocuencia, solo pequeños gestos cotidianos que se convierten en algo casi mágico.
    Esa humildad —esa manera de atribuirlo todo a la casualidad o al clima— lo hace todavía más entrañable. El relato sugiere que lo extraordinario puede esconderse en personas corrientes, en quienes escuchan, consuelan y sonríen sin esperar nada.
    Para mí, el relato habla de esos “milagros” discretos que no hacen ruido, pero cambian el ánimo de un barrio entero. Y deja una idea muy bonita: a veces uno es especial sin saberlo, simplemente por estar cuando alguien lo necesita.
    Un abrazo y feliz día

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  3. Ay Campi que linda historia, es muy bueno levantarse, leer y encontrar una historia tan positiva, abrazo grande.

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