martes, 6 de enero de 2026

Relatos de los jueves, Objetivos de Desarrollos Sostenibles

 Esta segunda semana del año comienza fuerte con un tema que nos concierne a todos, Objetivos de Desarrollo Sostenibles. Si pincháis en la imagen os llevará hasta Dafne, la anfitriona que nos convoca este jueves. Muchas gracias.



El día que volvimos a escucharnos.


La ola de calor llegó sin avisar. Bueno… avisar, había avisado.

Los científicos llevaban años repitiéndolo, pero en mi ciudad nadie pensó que sería tan brutal.

El asfalto parecía derretirse, los árboles se secaban como si alguien les hubiera robado el alma, y el aire… el aire era una pared caliente que te golpeaba al salir de casa.

En ese verano extremo, la ciudad estaba más dividida que nunca. Los jóvenes culpaban a los mayores.

—Vosotros habéis destrozado el planeta —decían—. Ahora nos toca pagar las consecuencias.

Los mayores respondían con cansancio.

—No sabéis lo que es trabajar de verdad. No respetáis nada. Todo lo queréis fácil.

Las miradas se cruzaban como cuchillos. Los saludos se habían convertido en gruñidos.

La convivencia era una cuerda a punto de romperse.

Una tarde, el termómetro marcó 47 grados.

Los centros de salud estaban saturados. Muchos mayores vivían solos, encerrados en pisos que parecían hornos.

Los jóvenes, por su parte, se refugiaban en centros comerciales o en sus móviles, intentando ignorar el mundo real.

Y entonces ocurrió lo impensable.

A las 22:14, toda la ciudad quedó a oscuras.

Un apagón total. Sin aire acondicionado. Sin ascensores. Sin neveras. Sin teléfonos.

El silencio fue tan profundo que parecía otro planeta.

Los jóvenes, acostumbrados a que todo funcionara con un clic, entraron en pánico.

No sabían cómo conservar comida sin electricidad.

No sabían cómo refrescar una habitación sin ventilador.

No sabían cómo organizarse sin chats ni redes.

Los mayores, en cambio, recordaban. Recordaban cómo se vivía antes.

Recordaban trucos, soluciones, pequeñas sabidurías que habían aprendido en tiempos más duros.

Y por primera vez en mucho tiempo…

Los jóvenes escucharon.

—Pon toallas mojadas en las ventanas —dijo Carmen, de 78 años—. Así bajará la temperatura.

—Agrupa las botellas de agua y cúbrelas con un paño húmedo —añadió Antonio—. Se mantendrán frescas más tiempo.

—No salgáis solos. El calor no perdona.

Los jóvenes empezaron a ayudar. Subían agua a los pisos altos, acompañaban a los mayores a las zonas más frescas, improvisaban linternas con velas y botellas.

Y los mayores, a su vez, enseñaban, guiaban, calmaban.

En cada edificio se formaron pequeños grupos mixtos.

Por primera vez en años, la ciudad se miraba a los ojos.

El apagón duró dos días. Dos días que cambiaron mi ciudad para siempre.

Los jóvenes descubrieron que la experiencia era un tesoro.

Los mayores descubrieron que la energía y creatividad de los jóvenes podían mover montañas.

Cuando volvió la luz, nadie celebró solo.

Se celebró juntos.

En la plaza central, improvisaron una reunión.

No había discursos grandilocuentes, solo voces sinceras.

—No podemos seguir así —dijo una chica de 17 años—. Os necesitamos.

—Y nosotros a vosotros —respondió un hombre mayor—. El futuro es vuestro, pero no podéis construirlo sin memoria.

Ese día nació el Consejo Intergeneracional de mi ciudad.

Jóvenes y mayores trabajando codo con codo para mejorar la ciudad, prepararse para nuevas olas de calor y reconstruir los valores que se habían perdido.

El verano siguió siendo duro, pero ya no estaban solos.

Las calles se llenaron de talleres, actividades, proyectos compartidos.

Los jóvenes enseñaban tecnología; los mayores enseñaban vida.

Y aunque el clima seguía cambiando, algo más había cambiado también la forma en que se miraban.

Porque a veces, para volver a escucharnos, solo hace falta que el mundo se apague un momento…

Para que las personas vuelvan a encenderse.

Nota: es inventado , pero estamos más cerca de que ocurra , asi, pues vayamos tomando conciencia

Campirela_

20 comentarios:

  1. Nadie se salva solo, se dice en la serie de El Eternauta.

    En tu relato, aplica a un dialogo intergeneracional, con un propósito en común.

    Besos.

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    1. Nunca debemos de olvidar que todos nos necesitamos.
      Me apetecía escribir algo para dar un poco de empatía entre jóvenes y maduros , todos aprendemos de todos.
      Y creo que el apagón que tuvimos hace meses aquí nos enseñó algo importante. Creo yo.
      Un besote, feliz noche.

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  2. Me gusto tu relato da esperanza. Te mando un beso.

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    1. Siempre hay que tener esperanza aunque a veces cueste.
      Un beso

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  3. Puede ocurrir perfectamente y un apagón grande desataría el caos en cualquier sitio del planeta, saber qué hacer y estar preparados es siempre una obligación ante cualquier eventualidad.

    Besos dulces, Campirela.

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    1. Siempre es bueno saber que hacer ante desastres y aquí la ayuda es primordial, todos en casos extremos nos necesitamos independientemente de la diferencia generacional.
      Gracias, un beso feliz semana.

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  4. Que linda ficção, que nos faz ver e pensar.
    Realmente há a crise climática e muitos a parecem negar.
    E que bom quando paramos para ouvir e valorizar os sinais. Há muito a natureza os dá! E nunca poderemos sozinhos lutar...Velhos, moços, todos juntos , nossa parte cada um fazer!

    Gostei muito,Campirela!
    beijos, lindo dia, chica

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    1. Gracias, Chica.
      Todos formamos un eslabón, y juntos nos aportamos lo suficiente para poder seguir hacia delante ante cualquier eventualidad.
      Un beso.

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  5. Amiga Campirela, bom dia de Paz!
    Abordou uma questão dura nos dias atuais que näo devemos deixar de ver.
    Criativo conto da realidade vital: precisamos uns dos outros.
    Tenha dias abençoados
    Beijinhos fraternos

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    1. Buenos días, Roselia.
      Así es el individualismo no es bueno, todos necesitamos de una mano amiga.
      Y cuando llegan infortunios la experiencia de la vida nos enseña muchas cosas
      Al igual que todo los nuevos descubrimientos.
      Un beso, feliz semana 😘

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  6. Un racconto potente e attuale, che trasforma l’emergenza in occasione di ascolto reciproco e ricuce con lucidità il legame tra memoria e futuro.
    Buon mercoledì carissima

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    1. Gracias Silvia, es cierto que últimamente los apagones están a la orden del día.
      Un besote y muy feliz noche.

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  7. Podría decir de tu texto, Campi querida, "cualquier similitud con la realidad..."
    No sé en donde tu vives pero, en Buenos Aires en los días de más elevadas temperaturas se corta la luz y por muchas horas. ¡Eso es tremendo! Porque aunque los jóvenes ayuden, que siempre los hay, imagínate las personas muy mayores que viven en un piso alto y sin ascensor.
    Como sea, hermoso y humano relato. Así es, y ojalá cada vez más gente comprenda que "NADIE SE SALVA SOLO"
    Fuerte abrazo

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    1. Pero bueno, no sabes que vivo en una nube jajaja, fuera de bromas, en una ciudad a 13 km de Madrid, Getafe.
      Y si no hace muchos meses tuvimos un apagón de horas, en unos lugares de España, más que en otros , en concreto en mi misma ciudad, había barrios que la dieron como dos horas de diferencia de uno a otro.
      Y fue un desastre, la gente entro en pánico y pareciera que el mundo se terminaba.
      Por eso me he acordado de ello y bueno es un relato , pero perfectamente podría ser real.
      Un besote grande mi querida Lu.
      Feliz semana.

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  8. Juntos somos mais, querida Campirela
    Tenha um Ano Novo feliz.
    Um beijinho
    Verena

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    1. Tú lo has dicho, la unión hace la fuerza.
      Un beso, feliz noche…

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  9. Realmente un relato de actualidad, porque ya ha sucedido y pareció que todo se venía abajo.
    Muy buen relato!
    Besitos mi niña!

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    1. Gracias, Lunita.
      Es que me vino al pelo , porque fue una situación que, por unas horas, pareció que se acaba el mundo.
      Un besazo y muy feliz noche.

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  10. Nos has llevado a la reflexión.
    Feli día, Campirela.
    Un abrazo.

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Gracias, por su visita y respeto hacia el blog, tengan un excelente día.