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Objetos con memoria
Dicen que los objetos no sienten, pero… ¿Y si alguno recordara lo que ha visto, lo que ha guardado o lo que ha perdido?
Puede ser:
– un objeto cotidiano o extraño
– antiguo o moderno,
—Querido u olvidado,
—Que recuerde por nosotros…
El relato puede estar narrado:
Como siempre, libertad total de tono: poético, reflexivo, tierno, irónico, inquietante o realista mágico
El pañuelo que respiraba
El pañuelo llevaba años doblado en el fondo de un cajón, entre cartas viejas y botones que ya no recordaban de qué abrigo venían. Era un pañuelo corriente, blanco, con un borde azul que el tiempo había ido deshilando. Nadie lo miraba desde que su dueño se marchó sin despedirse.
Una mañana, mientras la casa aún estaba medio dormida, el pañuelo se infló suavemente, como si respirara. No era un viento ni un movimiento del cajón, era un suspiro. Un suspiro pequeño, casi tímido, pero lleno de algo que parecía… nostalgia.
La mujer que vivía allí abrió el cajón buscando otra cosa y lo vio moverse. No se asustó. Había aprendido que algunas cosas, cuando guardan demasiados recuerdos, necesitan un poco de aire.
Lo tomó entre las manos. El pañuelo estaba tibio, como si hubiera estado al sol. Y entonces ocurrió, un olor leve, casi imperceptible, subió hasta ella. No era perfume. Era algo más sencillo, el olor de una tarde antigua, de una risa que ya no escuchaba, de un abrazo que había intentado olvidar.
El pañuelo no habló, pero tampoco hizo falta. En su respiración lenta, la mujer sintió que algo dentro de ella se acomodaba, como si un nudo se deshiciera sin prisa.
La mujer cerró los ojos y, por un instante, sintió que él estaba allí, no como un fantasma triste, sino como una presencia cálida, sencilla, cotidiana. Como si el pañuelo hubiera conservado, entre sus hilos, la parte más alegre de su recuerdo.
Cuando abrió los ojos, sonrió. No una sonrisa grande, sino esa sonrisa pequeña que nace cuando algo dentro se acomoda. Dobló el pañuelo con cuidado y lo dejó sobre la mesilla, donde pudiera verlo cada día.
No para llorar.
Para recordar que hubo momentos hermosos.
Y que algunos objetos, cuando aman mucho, saben guardarlos intactos.
Campirela_
QUé apropiado el pañuelo deslizandose e inflándose de aire... me encanta. Mágico este recuerdo de tu texto. Bss
ResponderEliminarGracias, Sylvia, un pañuelo lleva en él impregnando no solo perfume, sino el aroma de quien lo tuvo entre sus manos. Recuerdos bellos.
EliminarBesotes, feliz tarde.
Qué bonito. Un beso
ResponderEliminarQué belleza Campirela, ese pañuelo y su significado, me parece profundamente delicado y lleno de sensibilidad. Un objeto tan sencillo en algo casi vivo, capaz de respirar nostalgia y devolver consuelo. Transmite esas sensaciones que los recuerdos a veces recolocan dentro de nosotros.
ResponderEliminarSiento que habla del duelo sin dramatismo, y se centra en la capacidad de aceptar lo vivido como algo hermoso que permanece. El detalle del pañuelo tibio y el olor antiguo lo recibo como un mensaje de que algunos objetos no solo guardan memoria, sino que guardan amor. Y recordarlo no siempre es llorar, a veces es sonreír en silencio.
Quiero agradecerte tus palabras de aliento que recibí como un jarro de agua fresca, hoy por fin el dolor ha empezado a ser tolerable y menos intenso lo cual me da un respiro y me anima en mi recuperación.
Muchísimas gracias querida amiga.
Tú letras son de gran belleza y te envuelven de principio a fin.
Un fuerte abrazo
Nada más delicado que un pañuelo que ha acompañado momentos en silencio. Ciertamente los objetos nos devuelven a los recuerdos.
ResponderEliminarBesos dulces, Campirela.
Todo lo que nos rodea tiene vida, Campirela. todo tiene un algo que contar, qué transmitir o qué recordar.
ResponderEliminarMuy bonito ese pañuelo!!
Besicos muchos.