martes, 13 de enero de 2026

Relatos de los jueves ( Lideres Espirituales)

 

Este jueves nos convoca Roselia, con un tema muy interesante , Líderes Espirituales, esas personas que tienen el don de la palabra y convocan a multitudes con sus enseñanzas, ya sean religiosas, filosóficas , reflexivas, o simplemente  guias de nuestras emociones  espirituales.

Nos deja un ramillete de personajes pinchando en la imagen, os llevará a la convocatoria y allí veréis más el cometido de este jueves, yo me he decantado por ...

 El Maestro en la Colina

La colina estaba tranquila, bañada por una luz dorada que parecía caer con suavidad sobre cada piedra. Un hombre subía despacio, arrastrando dudas que pesaban más que sus pasos. No sabía por qué había ido allí, solo que algo dentro de él lo empujaba.

Al llegar a la cima, vio a Jesús sentado sobre una roca, mirando el horizonte como quien escucha un secreto del mundo.

—¿Buscas algo? —preguntó Jesús sin girarse.

El caminante se sorprendió.

—No lo sé. Quizá… respuestas.

Jesús sonrió con esa calma que no necesita palabras.

—Las respuestas no se esconden. Somos nosotros quienes las cubrimos con ruido.

El hombre se sentó a su lado.

—A veces siento que camino sin rumbo.

—Un guía no te da un mapa —respondió Jesús—. Te enseña a escuchar tu propio camino.

Antes de que el hombre pudiera responder, un murmullo comenzó a subir por la colina. Una multitud se acercaba, familias, ancianos, jóvenes, niños. Todos atraídos por la misma necesidad silenciosa.

Jesús se levantó despacio, como si ya supiera que ese momento llegaría.

—No estás solo en tus dudas —le dijo al caminante—. Mira.

La multitud se reunió alrededor. Algunos venían con esperanza, otros con miedo, otros simplemente con curiosidad. Jesús los observó como quien mira un campo de trigo movido por el viento, cada uno distinto, pero todos parte del mismo paisaje.

Una mujer habló desde el fondo:

—Maestro, ¿cómo encontrar paz cuando la vida aprieta?

Jesús la miró con ternura.

—La paz no es ausencia de problemas. Es aprender a respirar dentro de ellos.

Un joven se adelantó:

—¿Y si no sé cuál es mi camino?

—Entonces escucha. La vida habla en susurros. La verdad no grita.

El caminante, el que había llegado primero, sintió que esas palabras también eran para él.

Un hombre levantó la mano:

—¿Por qué sentimos miedo?

—Porque somos humanos —respondió Jesús—. El miedo avisa, pero no debe gobernar. Si lo aceptas, te enseña. Si lo sigues, te encoge.

Una niña se acercó tímidamente.

—¿Y tú… tú no tienes miedo?

Jesús se agachó a su altura.

—Claro que sí. Pero camino con él, no detrás de él.

La multitud guardó silencio. Era un silencio lleno, como si todos compartieran un mismo latido.

Entonces Jesús habló para todos y para cada uno:

—Habéis venido buscando luz. Yo no os la doy, os recuerdo que ya la lleváis dentro. No sois una masa. Sois muchos corazones, cada uno con su historia. Y cada uno merece ser escuchado.

El caminante sintió que esas palabras le atravesaban. Jesús lo miró directamente.

—Tu camino existe. Solo tienes que caminarlo. Yo puedo acompañarte un tramo, pero el viaje es tuyo.

La multitud comenzó a dispersarse lentamente, pero nadie se iba igual que había llegado. Algunos llevaban una frase, otros una mirada, otros una certeza nueva.

El caminante bajó la colina con una sensación distinta, no había recibido órdenes ni milagros. Había recibido algo más profundo.

   Las palabras justas para que su corazón se liberara y dejara entrar esa paz que solo se ve reflejada en los ojos de quien la  mira...

Campirela_

Nota: Para hacer este texto he recurrido a mi libro de la primera comunión. Él me ha guiado hacia aquí.

lunes, 12 de enero de 2026

Me han nominado, estas son mis metas ...


[Tag] - Metas Para Este 2026 Que Espero Poder Cumplir [¿Podré Lograrlo?]

Asi es como he sido nominada por Beatriz para este nuevo año que comienza, no tenía pensado hacer ninguna, entrada , pero cuando he sido nominad por Morella, también,creo que no debo ser tan descortés con ambas y aquí les dejo mis propósitos , espero que no les decepcione,  una es asi… Gracias a las dos
 por vuestro cariño y amabilidad. 


Mi lista de metas ante la Vida...
A mi edad he aprendido que la vida es más hermosa cuando se vive con calma, gratitud y apertura a lo inesperado. No soy una persona de metas rígidas; prefiero disfrutar el día a día y dejarme sorprender por lo que la vida me ofrece. Aun así, quiero compartir aquello que sí guía mi camino:
1. Vivir con plenitud cada día.
2. Cuidar mi bienestar físico y emocional.
3. Hacer felices a las personas que me rodean.
4. Mantener una actitud positiva ante la vida.
5. Seguir aprendiendo y creciendo como persona.
6. Disfrutar de las pequeñas cosas que me regala cada jornada.
7. Cultivar relaciones sanas, sinceras y llenas de cariño.
8. Agradecer lo que tengo y lo que llega.
9. Mantener la curiosidad y las ganas de descubrir cosas nuevas.
10. Ser la mejor versión de mí mismo, sin prisas y sin presiones.
En definitiva, vivir, dejarme sorprender, y amar aquello que nos ofrece cada día al despertarnos por un nuevo día , dar las gracias siempre.
No deseo poner en compromiso a nadie por nominar, simplemente aquel que lo desee, pues puede compartir  sus metas con los demás. 
Besotes abrazos.
Campirela_

sábado, 10 de enero de 2026

RETO FUEGOENLASPALABRAS, ENERO 2026

*FUEGOENLASPALABRAS


  • Convocatoria abierta hasta el 9 de febrero a la medianoche (hora de España peninsular).
  • Deja en la zona de comentarios la URL a tu participación.
  • En el post con tu relato o poema enlaza esta entrada.
  • Convierte a un personaje de algún cuento clásico en alguien totalmente distinto a quien era en la versión original del autor. Por ejemplo: un villano hecho héroe o al revés.
  • Esta vez te puedes explayar más. Tienes un máximo de 500 palabras (para el formato relato) y un máximo de 40 versos (para poesía).
  • Participa cuantas veces quieras, pero siempre publicando cada texto por separado.
  • Si pincháis en la imagen os llevará al nuevo reto de Enero

Aurora, la Guerrera del Tiempo

Nadie en el reino imaginaba que la maldición de Aurora sería distinta a cualquier hechizo conocido. El día de su cumpleaños número dieciséis, cuando su dedo rozó la aguja de la rueca, no cayó en un sueño profundo como anunciaban las leyendas. En cambio, el mundo se quebró a su alrededor como un espejo roto.
Un destello la envolvió y, cuando abrió los ojos, ya no estaba en su castillo. Se encontraba en un campo de batalla antiguo, donde caballeros desconocidos luchaban contra criaturas de sombras. Aurora, confundida, retrocedió, pero algo dentro de ella despertó, una chispa que le permitía ver el tiempo como hilos brillantes flotando en el aire.
Sin saber cómo, extendió la mano y uno de esos hilos se solidificó, transformándose en una espada luminosa. La empuñó con naturalidad, como si siempre hubiera sido suya. Y así, en medio del caos, Aurora dio su primer paso como guerrera.
Cada vez que la aguja de la maldición la tocaba —en distintas formas, en distintos momentos— Aurora era arrastrada a otra época. A veces al pasado, donde aprendía tácticas de guerra olvidadas. A veces al futuro, donde veía máquinas imposibles y ciudades flotantes.
 En cada salto, su habilidad crecía. Podía ralentizar segundos, acelerar movimientos, incluso congelar un instante para cambiar su destino.
Mientras tanto, en el presente, su cuerpo permanecía inmóvil. El reino creía que dormía, víctima de la maldición. Las hadas lloraban. Los nobles rezaban. Y el príncipe, un joven valiente, pero ingenuo, juró que la despertaría.
Pero Aurora no necesitaba ser salvada. Ella estaba viviendo cien vidas en una.
En uno de sus saltos, apareció en un futuro oscuro donde el reino estaba en ruinas. Allí vio algo que la estremeció, el príncipe, convertido en un tirano. En otro salto, lo vio morir defendiendo a su pueblo. En otro, lo vio perdido, sin guía, sin propósito.
El tiempo le mostraba todas las posibilidades. Y Aurora comprendió que su misión no era despertar, sino evitar que ese futuro se cumpliera.
La bruja, al descubrir que Aurora dominaba el tiempo, intentó destruir la línea temporal. La arrastró a un vacío donde no existía pasado ni futuro, solo posibilidades infinitas. Allí, la bruja intentó romperla, pero Aurora ya no era una princesa indefensa. Era una guerrera que había vivido eras entera.
Con su espada fractal, hecha de todos los tiempos que había recorrido, Aurora enfrentó a la bruja en un duelo que no duró segundos ni siglos, sino algo imposible de medir. Y venció.
Cuando regresó a su presente, abrió los ojos por primera vez desde la maldición. El reino celebró. El príncipe corrió hacia ella, creyendo que su beso la había despertado.
Aurora sonrió con serenidad, con la sabiduría de quien ha visto todos los futuros posibles.
—No necesito que me salves —le dijo con suavidad—. Pero puedo enseñarte a salvarte a ti mismo.
Y así comenzó la verdadera historia de Aurora, no como la Bella Durmiente, sino como la Guerrera del Tiempo, la princesa que no esperaba un destino… sino que lo moldeaba

Campirela_

martes, 6 de enero de 2026

Relatos de los jueves, Objetivos de Desarrollos Sostenibles

 Esta segunda semana del año comienza fuerte con un tema que nos concierne a todos, Objetivos de Desarrollo Sostenibles. Si pincháis en la imagen os llevará hasta Dafne, la anfitriona que nos convoca este jueves. Muchas gracias.



El día que volvimos a escucharnos.


La ola de calor llegó sin avisar. Bueno… avisar, había avisado.

Los científicos llevaban años repitiéndolo, pero en mi ciudad nadie pensó que sería tan brutal.

El asfalto parecía derretirse, los árboles se secaban como si alguien les hubiera robado el alma, y el aire… el aire era una pared caliente que te golpeaba al salir de casa.

En ese verano extremo, la ciudad estaba más dividida que nunca. Los jóvenes culpaban a los mayores.

—Vosotros habéis destrozado el planeta —decían—. Ahora nos toca pagar las consecuencias.

Los mayores respondían con cansancio.

—No sabéis lo que es trabajar de verdad. No respetáis nada. Todo lo queréis fácil.

Las miradas se cruzaban como cuchillos. Los saludos se habían convertido en gruñidos.

La convivencia era una cuerda a punto de romperse.

Una tarde, el termómetro marcó 47 grados.

Los centros de salud estaban saturados. Muchos mayores vivían solos, encerrados en pisos que parecían hornos.

Los jóvenes, por su parte, se refugiaban en centros comerciales o en sus móviles, intentando ignorar el mundo real.

Y entonces ocurrió lo impensable.

A las 22:14, toda la ciudad quedó a oscuras.

Un apagón total. Sin aire acondicionado. Sin ascensores. Sin neveras. Sin teléfonos.

El silencio fue tan profundo que parecía otro planeta.

Los jóvenes, acostumbrados a que todo funcionara con un clic, entraron en pánico.

No sabían cómo conservar comida sin electricidad.

No sabían cómo refrescar una habitación sin ventilador.

No sabían cómo organizarse sin chats ni redes.

Los mayores, en cambio, recordaban. Recordaban cómo se vivía antes.

Recordaban trucos, soluciones, pequeñas sabidurías que habían aprendido en tiempos más duros.

Y por primera vez en mucho tiempo…

Los jóvenes escucharon.

—Pon toallas mojadas en las ventanas —dijo Carmen, de 78 años—. Así bajará la temperatura.

—Agrupa las botellas de agua y cúbrelas con un paño húmedo —añadió Antonio—. Se mantendrán frescas más tiempo.

—No salgáis solos. El calor no perdona.

Los jóvenes empezaron a ayudar. Subían agua a los pisos altos, acompañaban a los mayores a las zonas más frescas, improvisaban linternas con velas y botellas.

Y los mayores, a su vez, enseñaban, guiaban, calmaban.

En cada edificio se formaron pequeños grupos mixtos.

Por primera vez en años, la ciudad se miraba a los ojos.

El apagón duró dos días. Dos días que cambiaron mi ciudad para siempre.

Los jóvenes descubrieron que la experiencia era un tesoro.

Los mayores descubrieron que la energía y creatividad de los jóvenes podían mover montañas.

Cuando volvió la luz, nadie celebró solo.

Se celebró juntos.

En la plaza central, improvisaron una reunión.

No había discursos grandilocuentes, solo voces sinceras.

—No podemos seguir así —dijo una chica de 17 años—. Os necesitamos.

—Y nosotros a vosotros —respondió un hombre mayor—. El futuro es vuestro, pero no podéis construirlo sin memoria.

Ese día nació el Consejo Intergeneracional de mi ciudad.

Jóvenes y mayores trabajando codo con codo para mejorar la ciudad, prepararse para nuevas olas de calor y reconstruir los valores que se habían perdido.

El verano siguió siendo duro, pero ya no estaban solos.

Las calles se llenaron de talleres, actividades, proyectos compartidos.

Los jóvenes enseñaban tecnología; los mayores enseñaban vida.

Y aunque el clima seguía cambiando, algo más había cambiado también la forma en que se miraban.

Porque a veces, para volver a escucharnos, solo hace falta que el mundo se apague un momento…

Para que las personas vuelvan a encenderse.

Nota: es inventado , pero estamos más cerca de que ocurra , asi, pues vayamos tomando conciencia

Campirela_

domingo, 4 de enero de 2026

El primer domingo de mes

 Cada primer domingo de mes compartiré aquí un pequeño texto, breve, honesto y pensado para acompañarte en el arranque de la semana. No son grandes discursos, solo chispas que invitan a mirar la vida con un poco más de intención.


El primer domingo

Hay semanas que empiezan antes del lunes. Empiezan cuando decides dejar de aplazar lo que te importa.

A veces basta un gesto mínimo, ordenar un cajón, enviar ese mensaje pendiente, decir “hoy sí”.

No cambia el mundo, pero te cambia a ti.

Este domingo no te pido grandes metas.

Solo que elijas una cosa —una— que merezca tu atención.

Y que le dediques cinco minutos reales, sin prisa, sin ruido.

A veces, la vida se mueve justo después de ese pequeño empujón.

Y cuando termines, notarás un leve brillo en tus ojos, tu mente más clara, tu ánimo más ligero. A veces, cinco minutos bastan para abrir una puerta que llevaba tiempo esperando.

Feliz domingo...

Campirela_

sábado, 3 de enero de 2026

Fin de convocatorias ...Feliz año Nuevo

 


**Adelanto un poquito el final, porque acabo de recibir una carta de los Reyes Magos, en la cual me solicitan para ser paje jajaja, **

Gracias de corazón a todos los que habéis participado en estas tres convocatorias, consecutivas y aquellos que han comentado.

Vuestras historias han llenado de luz, humor y emoción tanto la Navidad como el primer día del 2026. Cada relato ha sido un regalo, una mirada única y un pedacito de vosotros que nos ha acompañado en este viaje de relatos de los jueves.

Habéis convertido estas fechas en un pequeño festival de creatividad, risas y momentos inolvidables.

Entre relatos tiernos, divertidos, y reflexivos nos habéis recordado por qué escribir juntos es tan especial.

Seguimos creando, seguimos compartiendo y seguimos disfrutando de este espacio que construimos entre todos.

Porque escribir acompañados siempre es más bonito.

Nos leemos en la próxima aventura literaria.

Espero de corazón que este Año nos traiga ante todo salud y mucha paz que falta nos hace , después de unas semanas  familiares, que todos y cada uno de vuestros proyectos os traigan felicidad. Muchas , muchas gracias, ahora me queda pasar el testigo a nuestra querida Dafne , estoy segurísima que nos dejara una buena convocatoria, nos leemos amigos. 



Y para terminar esta convocatoria, que os parece terminar con estos gatos roqueros, dándonos la bienvenida a nuevo año ,  yeahhhhhhhh 


Campirela_






martes, 30 de diciembre de 2025

Mi participación 1/1/2026 "Escribiendo el primer día del año”

 

Convocatoria de Relatos – 1 de enero de 2026

“Escribiendo el primer día del año”

Temas para elegir:

Para comenzar el año con creatividad y buen humor, os propongo varios temas para que cada uno elija el que más le inspire. Todos están pensados para relatos ligeros, divertidos, emotivos o reflexivos, según lo que os apetezca escribir. Aquí van:

Queda claro que sois libres de elegir el vuestro, yo solo os dejo alguna idea.

 1. “El minuto después de las campanadas”

Ese instante en el que todo el mundo respira, se abraza, piensa, recuerda o mete la pata. Puede ser un momento mágico, divertido o inesperado. Lo que ocurre justo después de las uvas puede dar para una historia preciosa.

 2. “El año que empieza torcido… pero promete”

Porque todos hemos tenido un 1 de enero que empieza fatal, despertarse tarde, perder algo, romper algo, quedarse sin café… pero aun así, algo pequeño hace que el día mejore.  

3. “Mi primer deseo del año”

Un deseo grande o pequeño, realista o mágico, íntimo o absurdo. Puede cumplirse, torcerse, transformarse o sorprender. Un tema perfecto para relatos tiernos y con mensaje.

 4 “El primer amanecer del 2026”

Un amanecer que trae recuerdos, decisiones, encuentros o reflexiones.

 5. “Doce uvas, doce historias”

Cada uva puede ser un mini‑momento, un recuerdo, un deseo, una anécdota o un pensamiento. Un formato creativo y muy libre para jugar con la estructura del relato.

 6. “La resaca más filosófica del mundo”

Para quienes quieran tirar por el humor, alguien medio dormido, medio vivo, descubre una verdad importante sobre su vida… o simplemente intenta sobrevivir al día. 

El minuto después de las campanadas

Las campanadas acababan de sonar y, como cada año, yo seguía masticando la última uva como si fuera una prueba olímpica. A mi alrededor todos brindaban, se abrazaban y gritaban “¡Feliz 2026!” mientras yo intentaba no atragantarme y mantener la dignidad. Un clásico.

Ese minuto después de las campanadas siempre tiene algo especial, es como si el mundo se quedara suspendido entre lo que fue y lo que será. Y ahí estaba yo, en medio del salón, con la copa en la mano, el corazón un poco acelerado y la sensación de que algo bonito estaba a punto de pasar.

De repente, alguien me abrazó por detrás.

—Este año sí que sí —me dijeron al oído.

No supe si era un deseo, una promesa o una broma, pero me hizo sonreír.

A mi alrededor, la escena era un poema.

El tío que siempre llora, llorando.

La prima que siempre ríe, riendo.

El vecino que nunca viene, viniendo.

Y yo, en medio de todo, sintiendo que ese caos cálido era exactamente lo que necesitaba.

Mientras todos brindaban, yo me quedé un segundo en silencio. En ese minuto, después de las campanadas, pensé algo que nunca digo en voz alta,  es mi secreto , el que yo solo sé, y que me hace feliz. Fue un deseo pequeñito que me abrazo por dentro.

En ese minuto mágico, alguien brindó por los que estaban, por los que faltaban y por los que vendrían. Otro confesó un propósito absurdo. Otro se tropezó con la alfombra. Y yo pensé que, si el año empezaba así —entre risas, abrazos torpes y uvas mal masticadas—, quizá no necesitábamos nada más.

Porque entendí algo sencillo, el primer minuto del año no tiene que ser perfecto, solo tiene que ser nuestro.

Y así, con la copa medio llena y el corazón feliz empezó mi 2026.

Campirela_

Aquí encontraréis la convocatoria y los participantes. Muchas gracias.