miércoles, 8 de abril de 2026

Mi participación de los jueves" Lo que sentimos cuando nadie nos mira"

                                Pinchar en la imagen y os llevará a la convocatoria, gracias


Cuando nadie me mira, mi mente se abre como una ventana en mitad de la noche.

Es entonces cuando dejo que entren mis sueños sin filtros, esos que guardo doblados entre las costuras del día.

Sueños que huelen a deseo, a piel imaginada, a viajes que solo existen cuando cierro los ojos y permito que mi cuerpo recuerde lo que nunca ocurrió… o quizá sí.

A veces, en ese silencio, pienso en ti.

En lo que podría haber sido en otra vida, donde tal vez yo sería esa fiera salvaje que no teme arder, o esa mujer soñadora a la que las alas no le pesan y puede volar sin pedir permiso.

Una vida donde mis pasos me llevarían directo hacia ti, sin dudas, sin relojes, sin miedo.

Pero también aparecen los que ya no están.

Sus nombres se deslizan por mi memoria como gotas de lluvia en un cristal, y lo que antes era fuego se vuelve melancolía.

Es extraño cómo un mismo pensamiento puede arder y doler al mismo tiempo.

Y otras veces —las más inesperadas— surge esa niña que aún vive en mí, la que se ríe a carcajadas mientras hace pequeñas travesuras que no confesaría en voz alta.

Esa parte juguetona que la madurez no ha conseguido domesticar del todo, y que aparece justo cuando el mundo cree que soy pura serenidad.

Cuando nadie me mira, soy todas mis versiones a la vez:

La que desea, la que recuerda, la que extraña, la que sueña con ayudar a los demás, la que se esconde, la que vuela.

Quizá por eso me gusta tanto ese instante secreto…

porque ahí, en ese espacio sin testigos, soy más yo que nunca.

Campirela_


martes, 7 de abril de 2026

Proyecto Ginebra del mes de Abril. La música y las flores

 

       Karl BlossfeldKarl Blossfeld

Rock lento entre espinas

Nea, se sienta en la orilla del río como quien llega a un lugar sagrado sin saberlo. Lleva las zapatillas llenas de polvo del camino y el pelo revuelto por un viento que parece conocerla desde antes de que ella misma se conociera. No tiene prisa. No la necesita.

A su lado, los cardos se alzan como pequeñas catedrales de espinas, coronados por flores que no se rinden. Hay algo en ellos que la inquieta y la calma al mismo tiempo, esa mezcla de dureza y belleza que siempre le ha recordado a su propia piel.

Saca el altavoz de la mochila.
Un rock lento *Aerosmith - I Don't Want Miss a Thing *empieza a vibrar en el aire, grave, profundo, como si cada nota fuera un latido antiguo que sube desde la tierra. El riff se mezcla con el rumor del agua, y por un instante no sabe si la música viene del altavoz o del paisaje entero.

La adolescente observa los cardos con una atención que no suele darse a nada.
Los mira como si fueran un espejo.
A veces siente que también está hecha de espinas, de silencios, de cosas que no sabe decir. Pero la música… la música le da permiso para sentirlo todo sin explicarlo.

El sol cae oblicuo sobre las flores, iluminando cada filamento como si fueran cuerdas vibrando. Ella imagina que el cardo escucha con ella, que ambos comparten ese instante suspendido donde la naturaleza y el rock se abrazan sin tocarse.

Respira más hondo.
Como si ese rock lento le enseñara a habitar su propio cuerpo.
Como si el cardo le recordara que incluso lo áspero puede florecer.

En ese pueblo pequeño, junto a ese río que nadie mira dos veces, la chica descubre un lugar donde puede ser ella misma sin miedo.
Un lugar donde la música no es ruido, sino compañía.
Y donde los cardos, orgullosos y tercos, le enseñan que crecer también es una forma de resistencia.

Campirela_
 
Texto perteneciente a la propuesta de Ginebra, la Música y las Flores, podréis encontrar las bases en Serendipia Variétés.







domingo, 5 de abril de 2026

Primer domingo de mes... Abril

 Cada primer domingo de mes compartiré aquí un pequeño texto, breve, honesto y pensado para acompañarte en el arranque de la semana. No son grandes discursos, solo chispas que invitan a mirar la vida con un poco más de intención.


 Reflexión para abril

Abril llega como una respuesta suave a todo lo que marzo dejó en suspenso.
Lo que en marzo apenas era un gesto tímido, un brote pequeño, una intención que asomaba entre el frío, en abril se atreve a abrirse sin pedir permiso. Es un mes que mezcla luz y agua, que limpia y despierta, que nos recuerda que la vida también avanza entre contrastes.
Hay algo hermoso en esa manera suya de florecer, no pregunta si estamos listos, simplemente ocurre.
Y en ese florecer silencioso, casi cotidiano, nos invita a hacer lo mismo a abrir un poco más la ventana, el pecho, la mirada. A dejar que el viento ordene y desordene lo necesario. A confiar en que las promesas que parecían lejanas empiezan, por fin, a tomar forma.
Abril es un recordatorio de que lo pequeño también anuncia grandes comienzos.
De que la luz vuelve, aunque sea despacio.
De que cada día puede ser un borrón y cuenta nueva si nos damos permiso.

     *Feliz Domingo de Resurrección *

Campirela_

sábado, 4 de abril de 2026

Convocatoria del jueves 9/abril/20226 " Lo que sentimos cuando nadie nos mira"

                            


De nuevo tomo el testigo de la mano de  Neogéminis y aquí os dejo mi tema elegido para este jueves, espero os guste y lo disfrutéis.( Gracias, Neo por tu dedicacion)

Lo que sentimos cuando nadie nos mira

Hay un territorio secreto donde todos vivimos alguna vez, ese instante en el que estamos solos, sin testigos, sin máscaras, sin la obligación de parecer fuertes, felices o invencibles.

Ahí, en ese rincón íntimo donde la verdad respira sin miedo, nacen emociones que rara vez confesamos.

Te invito a escribir sobre ese lugar.

Sobre lo que ocurre cuando la puerta se cierra, cuando el espejo nos devuelve una versión que no mostramos al mundo, cuando el corazón late sin público.

Puede ser un pensamiento fugaz, un deseo prohibido, un miedo antiguo, una alegría inesperada, una herida que aún arde o una libertad que solo existe en secreto.

Queremos relatos que se atrevan a mirar hacia adentro.

Que exploren lo que sentimos cuando nadie nos mira… y que quizá, al compartirlo, nos recuerden que no estamos tan solos como creemos.

¿Te animas a abrir esa ventana?

Te espero; aquí en esta misma entrada enlazaré vuestros relatos. Ya sabéis las normas: no rebasar, a ser posible, las 350 palabras, comentar a todos los compañeros y, sobre todo, disfrutar de la escritura porque asi nos llega a quienes os leemos. 

PD. Vuelvo a comentaros que, por favor, os animéis a ser anfitriones, pues necesitamos de vosotros para que todos tengamos la posibilidad de serlo y disfrutarlo.
Os dejo enlace de Neo para que os pongáis en contacto... Gracias.



PINCHAR EN LA IMAGEN OS LLEVARÁ AL PARTICIPANTE.

Roselia Bezerra

Chica Participa


Gustab (temática Erótica)

Censura Siglo XXI

Sylvia

Patricia

IBSO

Toninho

LUFERURA

Tracy

Marcos

Neogéminis

Erik

Campirela_



















lunes, 30 de marzo de 2026

Convocatoria del jueves 2 de Abril ( Historia para un paisaje)

Nuevamente nos conduce Neogéminis esta vez con unas imágenes sobre paisajes, a ver qué somos capaces de imaginar y plasmar en esta página en blanco. Mi imagen elegida es..


                                                  Imagen de la autotoria de Neogéminis


 La calle que se quedó sola… pero no vencida

La lluvia llegó sin avisar, como suelen llegar las cosas que cambian el ritmo de un día cualquiera. En cuestión de minutos, la calle quedó vacía.

 Las voces desaparecieron, las risas se escondieron detrás de las ventanas cerradas, y las sillas del restaurante quedaron perfectamente alineadas, como si esperaran una orden que nunca llega.

El agua limpió los adoquines con una delicadeza casi ritual.

Todo parecía detenido, suspendido en un silencio que no era triste… era más bien un silencio que escucha.

Y entonces, ahí estaban ellas:

las flores.

Brillantes, abiertas, vivas.

Como si la lluvia hubiera sido un regalo solo para ellas.

Eran el único detalle que rompía la melancolía del momento.

El único indicio de que, aunque la calle estuviera desierta, algo bonito podía suceder en cualquier instante.

La lluvia paró, el sol salió y la vida volvió al lugar de esa calle que minutos antes estaba desierta...

Campirela_

martes, 24 de marzo de 2026

Convocatoria 26/3/2026 Una imagen Y dos Palabras

    Pinchar en la imagen os llevará a la convocatoria...Muchas gracias.


Esta vez la propuesta va bien simple: se trata de elegir una de las imágenes que les dejo, cada una acompañada de dos palabras surgidas del azar que deberán aparecer en el texto. A partir de esos tres elementos cada participante deberá organizar un relato cuya temática, estilo, título y tenor quedará a su criterio, intentando no superar las 350 palabras.


Imagen elegida para la convocaroria:

 El sendero que no debía existir 

El camino aparecía siempre igual, aunque nadie recordaba haberlo visto antes. La vegetación lo abrazaba por completo, como si el bosque quisiera ocultarlo del mundo. A lo lejos, nada, solo sombras, silencio y un cerco de palos que advertía sin palabras que cruzarlo no era buena idea.

Aun así, cada noche, alguien distinto aseguraba sentir una llamada. Una especie de tirón en el pecho, una voz muda que susurraba que su Destino aguardaba más allá de aquella barrera.

Pero también estaban las Dudas. Dudas que se colaban como raíces bajo la piel ¿qué había al fondo? ¿Por qué el sendero parecía estrecharse o ensancharse según quién lo mirara? ¿Y por qué, desde hacía semanas, nadie que lo cruzaba regresaba para contarlo?

Algunos juraban haber visto figuras entre los árboles, quietas, demasiado quietas, como si observaran. Otros hablaban de un murmullo que no pertenecía al viento, un murmullo que repetía sus nombres con una calma inquietante.

Dicen que el bosque no atrapa a cualquiera. Solo a quienes buscan respuestas que quizá no deberían conocer.

Y esta noche, mientras el último rayo de luz se desvanece, el sendero vuelve a aparecer… esperando a su próximo elegido.

Campirela_

lunes, 16 de marzo de 2026

Relatos de los jueves( Carta para el día del padre)

Este jueves nuestra anfitriona, TRACY, nos propone un relato supermaravilloso: escribir una carta en el Día del Padre. El mio hace más de 20 años que se fue en físico, pero no en espíritu, y hoy os escribo con todo mi corazón la carta que me gustaría que leyera, y quién sabe. Sí, desde allá, desde ese lugar, no lo está haciendo ya. 

Si pincháis aquí, os llevará a la convocatoria. Muchas gracias.




Carta para el Día del Padre

(inspirada en mi historia, sincera y desde el corazón)

Querido papá:

Hoy quiero escribirte desde ese lugar donde guardo lo que fuiste, lo que sigues siendo para mí. No desde la nostalgia vacía, sino desde el amor profundo que me dejaste como herencia.

Tú, que naciste entre surcos y amaneceres, aprendiste de la vida sin necesidad de libros. Eras un hombre de campo, de esos que saben mirar al cielo y adivinar la lluvia, que entienden la tierra como si fuera una extensión de su propio cuerpo. Aunque no jugabas mucho con nosotros —porque el campo primero, y la fábrica después, te ocupaban el día entero— nunca nos faltó nada. Tu manera de querernos era esa, trabajar sin descanso para que nosotros pudiéramos vivir mejor.

Nos inculcaste el amor por la naturaleza, por la tierra, por lo sencillo. Y también nos dejaste otras cosas que aún nos acompañan, tu forma de hablar, tu gusto por las cartas, esa habilidad tuya para convertir una partida en un momento de unión. No es casualidad que todos tus hijos juguemos a ellas; es una forma de tenerte cerca.

Eras un hombre de los de antes, entregado a su trabajo, a su familia, a su palabra. Un hombre bueno, noble, que nunca tuvo un mal gesto con mamá ni con nosotros. Y aunque la vida te puso pruebas duras, tú seguiste caminando, literalmente, hasta que ya no pudiste más. Aquel día en que te caíste y se rompió tu cadera fue el principio de un dolor que no solo fue físico. Te vi entristecerte, apagarte un poco, porque caminar era tu libertad. Aun así, en tu última etapa, estuviste acompañado por todos nosotros, como tú siempre estuviste para nosotros.

Cuando pienso en ti, me viene tu sonrisa, esa que llevamos en la familia como un sello. Me viene tu forma de conocer cada rincón del pueblo, cada tierra, cada camino. Me viene tu manera de ser padre, silenciosa, firme, generosa.

Papá, fuiste un buen padre. Uno de verdad. Hiciste todo lo que sabías y todo lo que podías para que nuestra vida fuera mejor que la tuya. Y lo conseguiste. Hoy quiero darte las gracias por eso, por tu esfuerzo, por tu ejemplo, por tu amor sin adornos.

Ojalá pudieras leer estas palabras. Ojalá pudiera decirte una vez más que te quiero y que tu huella sigue viva en nosotros.

Con todo mi cariño,

[Angelita]