domingo, 7 de junio de 2026

Primer domingo de mes... Junio

  Cada primer domingo de mes compartiré aquí un pequeño texto, breve, honesto y pensado para acompañarte en el arranque de la semana. No son grandes discursos, solo chispas que invitan a mirar la vida con un poco más de intención.




Reflexión para el primer domingo de junio

Junio llega como un umbral; atrás quedó mayo, florido y hermoso este, no exige, solo abre una puerta a mitad del año. Y nos pregunta —sin palabras— qué queremos seguir cargando y qué merece quedarse atrás.Es un mes que invita a ajustar el rumbo, a escuchar lo que ya no encaja y a dar un paso, aunque sea pequeño, a la vida que nos está esperando.Porque mejorar no siempre es cambiarlo todo; a veces es mover un milímetro el corazón y dejar que el resto encuentre su sitio.Seis meses han transcurrido; estamos en el ecuador del año. Eso quiere decir que aquello que todavía no hemos conseguido, estamos a tiempo de realizarlo. Ánimo, cerremos los ojos y dejemos volar nuestra imaginación.

En este mes de junio, entramos en pleno solsticio de verano, y con ello, en la noche del 23 al 24 de junio se celebran las famosas hogueras de San Juan. Vamos a pensar que estamos en una de ellas y hagamos aunque sea mentalmente un papelito con todo lo que queramos que desaparezca y llenémoslo de buenas vibraciones.  Echemos a la hoguera todo lo malo y purifiquemos nuestros cuerpos y mentes.


Campirela_

miércoles, 3 de junio de 2026

Proyecto de Ginebra mes de junio....Fluir

 



El azul que la despertó

El azul la rodea como un susurro. No sabe por qué, pero ese color la llama, la envuelve, la empuja a un gesto que nunca antes se había permitido.
Sostiene la tela entre los dedos, ligera, temblorosa, como si fuera un secreto que aún no entiende.

De espaldas, siente el aire tocarle la piel.
No es frío ni cálido: es un despertar.
Una corriente suave que sube por su cuerpo sin avisar, simplemente la siente.

Solo fluye, como si la juventud hubiera decidido hablarle por primera vez.

La cinta que recoge su cabello —esa pequeña prenda que siempre la hacía parecer traviesa— hoy se siente distinta.
No la sujeta, la libera. Le recuerda que ya no es solo la niña que jugaba a provocar risas, sino alguien que empieza a escucharse por dentro.

Por eso deja caer un poco la tela. No para mostrarse, no para esconderse, sino para sentirse.
Para entender ese calor nuevo que no es deseo, ni miedo, ni vergüenza.
Es vida que se estira, que se abre, que pide espacio.

El banco de atrás espera, silencioso. Ella también

Y en ese instante como si estuviera en una nube, donde nada ocurre y sin embargo todo cambia, descubre que crecer no es un salto, sino un fluir.
Una ola que la toca despacio, la despierta y la invita a seguir siendo ella… pero un poco más luminosa.

Campirela_

Este texto forma parte del proyecto de Ginebra este mes de junio; la foto elegida me encanta, todas son muy representativas, pero esta me habla, espero que a vosotros también.

Podéis encontrar más proyectos de SERENDIPIA.


                                                                    Gracias, Ginebra

lunes, 1 de junio de 2026

Convocatoria de los jueves " Letras con orgullo" 4/6/2026

Este primer jueves, SINE DIE nos propone un tema que no va a pasar desapercibido por la carga de 

Valores que representa: Su título es "Letras con orgullo" y en él nos propone hablar sobre lo que representa para la sociedad el que haya más géneros de identidad, tanto  a nivel sexual como de género. Nos deja este cuadro hecho por ella, que refleja el significado de cada letra.

Vamos a reflexionar y ser lo más respetuosos posible con todo ello y, sobre todo, dejo claro desde ya que doy mi opinión particular, al igual que lo escrito es algo personal. Gracias.

Podéis pinchar la imagen y os llevará a la convocatoria. Feliz semana.

 


Cuando tu voz cambio

Lo conocí siendo sombra y tinta, un chico guapo, oscuro, de esos que escriben como si sangraran por dentro.
Hablábamos de libros, de musica, de sus aventuras amorosas y de cómo sobrevivir al mundo sin romperse del todo.
Yo lo veía claro, firme, definido.

Hasta que un día me llamó.
Su voz era la misma, pero no lo era.
“Me siento mujer”,  me dijo.
El suelo se movió un poco bajo mis pies.

Lo acepté sin drama.
Pero tuve que girar todas las conversaciones,
Su manera de actuar cambio radicalmente, todas las imágenes que tenía de él, las cambie por las de ella.

Empezó a hormonarse. Y con el tiempo, la escritura —su refugio, su alma— quedó abandonada en un cajón.
Las charlas profundas se fueron apagando, reemplazadas por banalidades, maquillajes,
y un mundo que yo no sabía habitar.

De aquel amigo no quedaba nada, o al menos yo no lo encontraba, no solo cambio su aspecto, era algo más profundo, aquellas conversaciones pasaron a ser superficiales, tal vez fuera yo quien me costó entender todo ese cambio.

Me costaba llamarla en femenino, pero lo hice por respeto.
Lo intenté.
De verdad que lo intenté.

Hasta que un día nos quedamos sin temas,sin puente, sin nada que sostuviera lo que fuimos, una bonita amistad.

Hoy la veo en fotos, preciosa, radiante, segura.
Una mujer.

Y yo me alegro, logro ser lo que quería, sé  que no fue fácil, también guardo un pequeño duelo por aquel amigo que se me perdió en el camino, está nueva amiga no pudimos conectar, tal vez nos faltó dejar un pasado atrás 
Hoy con una mirada de nostalgia me quedo con su fortaleza de alcanzar su felicidad.
Si perdi su amistad no fue por su identidad, sino por su ausencia.


En el abecedario del orgullo

Cada letra busca su luz.
Unas brillan por heridas antiguas,
otras por batallas recién ganadas.

Yo soy la H,
una letra que no suele aparecer en pancartas,
pero que también tiene historia,
también tiene piel,
también tiene deseo.

Camino entre colores que celebran su verdad
y me alegra verlos vivos, visibles, valientes.

Pero yo también existo,
también amo,
también tengo derecho a decirlo sin pudor.

No quiero ser más que nadie,
solo quiero un rincón donde mi trazo
no parezca extraño
ni mi orgullo sea sospecha.

Que todas las letras,
todas,
puedan respirar sin miedo.

Y que la mía,
la H sencilla,
también tenga su lugar en la fiesta.

Campirela_