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Un momento cotidiano donde la alegría se convierte en un acto de rebeldía
El día empezó torcido desde el minuto uno. El despertador no sonó, sencillamente porque no le apeteció; el móvil decidió actualizarse justo cuando quería mirar la hora. Yo creo que se pusieron de acuerdo para hacerme un boicot y mi flequillo amaneció con una curva tan rara que parecía haber firmado un contrato con la competencia.
En la cocina, el tetrabrik de leche le abrí por el lado traidor, pero esta vez no fue un chorrito de nada, que va, fue toda una cascada de blanco nuclear al suelo. Vamos, que pensé que esta leche sin lactosa quería independizarse.
Y ahí estaba mirando yo el desastre con esa cara de “¿en serio?”. En vez de enfadarme, maldecir o declarar oficialmente que el universo estaba en mi contra.Me puse a reír con tremenda carcajada, todo un ajajajajjajaj. Fue tan inesperado que hasta la tostadora se quedó trabada y el microondas se encendió solo, como si el muy canalla quisiera aplaudir.
De pronto ante la situacion me dio por bailar , un bailicito tonto, de esos que nadie debería ver: caderas sin ritmo, brazos haciendo aspavientos, y un giro final que casi me hace resbalar. Pero yo seguía riéndome, como si el suelo fuera una pista de baile y el desastre, mi DJ personal.
En ese momento veo a mi vecino por la ventana del patio interior —no porque fuera cotilla, sino porque siempre aparece en el peor momento— y me ve en plena coreografía.
—¿Pero qué haces? —dice, con cara de pasmado
—Rebelarme —contesté—. Hoy la alegría es mi protesta.
Mi vecino parpadeó, confundido.
Yo seguí a mi ritmo bailando mientras recogía la leche, como si fuera lo más normal del mundo.
Y ahí estaba la revolución; no en pancartas, no en discursos, no en grandes gestos. En reírme de un tetrabrik traicionero. En bailar sobre un charco de leche. En decidir que la vida no me iba a arrugar el día.
Porque a veces, la alegría es el acto de rebeldía más poderoso que podemos elegir.
Campirela_
ajajaja Campirela eres única. Ahí te he dejado un comentario que me deja en la duda de participar o no...
ResponderEliminarUn alegre saludo.
Gracias, Buscador, ya te he enlazado , hay que leer lo tuyo también ajja. Gracias.
EliminarPues si. Esas mañanas me suenan más de lo que me gustaría admitir jajajaja pero siempre nos quedará el baile.
ResponderEliminarUn besazo!
Jaaa, a males remedios siempre hay que poner una sonrisa, es lo mejor.
EliminarHay mañanas que se confabulan los astros para que todo salga mal, y ahí estamos para poner alegría a la vida.
Un besazo, mi querida Morella.
Así se hace Campi!! Hermoso relato, para reflexionar sobre la manera de sortear los inconvenientes cotidianos.
ResponderEliminar¡Me he reído imaginándote dando esos pasos de baile que nos cuentas!
Hermoso relato y ¡vamos siempre por la alegría!
Me has hecho recordar un magnífico poema de Mario Benedetti "Defensa de la alegría". Comienza así:
"Defender la alegría como una trinchera
Defenderla del escándalo y la rutina
De la miseria y los miserables
De las ausencias transitorias
Y las definitivas..."
¡Te lo recomiendo! Es hermoso de principio a fin
Va mi abrazo y gracias por tu hermoso texto.
Gracias a ti por dejarnos esta joya de poema. Es que es cierto, la alegría nos embellece y eso nos eleva la autoestima.
EliminarCuando las cosas se ponen difíciles, que se ponen de vez en cuando, la actitud es superimportante, y mejor siempre con un buen ánimo.
Un besote y defendamos la alegría como una trinchera.
Te deseo una bonita semana, ya en otoño y tú en primavera.
Hay que tener una personalidad especial para esa reacción de alegría ante factoes adversos, que se dieron juntos.
ResponderEliminarBesos.
A veces es la mejor manera de pasar los malos ratos, con una sonrisa. Aunque la profesión vaya por dentro.
EliminarSiempre es mejor, ser optimistas.
Un beso.
Todo con optimismo se lleva mejor. Un beso
ResponderEliminarYa te digo yo que si, aunque no siempre se actúa de la misma manera. Besos.
EliminarBuenas noches Campirela. Lo que podría haberse quedado en una sucesión de desgracias cotidianas —un despertador que falla, un móvil inoportuno, un flequillo rebelde y, sobre todo, un tetrabrik de leche con vocación de catástrofe— termina transformándose en una celebración de la alegría.
ResponderEliminarMe da alegría leerte.
Todavía no me siento con fuerzas para participar, pero si voy pasando poco a poco por los blogs
En mi opinión te ha quedado un relato muy original.
Un abrazo
Buenas, mi querida Nuria. Ya es un motivo de alegría leerte y, aunque no puedas participar, lo importante es que te leemos y, aunque sea poco a poco, te vayas reponiendo. Espero que las lecturas de todos los que participamos te echen una sonrisa y ese ánimo suba unas décimas más.
EliminarGracias por tu compañía y, ¿sabes?, cuídate mucho; estamos deseando leerte. Un besazo y fuerte abrazo.
Vaya rebeldía... Yo sólo dejaría el desastre para ir a una cafetería.
ResponderEliminarGustab
Bueno eso también puede funcionar para dejar de lado ese mal día.
EliminarHay días que nos sale todo del revés, pero siempre es mejor tomarlo con humor y no amargarse. La tuya ha sido una sabia decisión y un relato muy agradable de leer.
ResponderEliminarUn abrazo, Campi
Gracias, Rota.
EliminarLos contratiempos hay que echarles un pulso , y no dejarse arrastrar, sé que no siempre se consigue, pero al menos intentarlo.
Un besote , muy buenas noches.
Muito boia a escolham,Campi! Certos dias parecem que querem nos enlouquecer, pois tudo dá errado. Nessa hora deixar-se levar pela raiva só aumenta o azar... Melhor rir de tudo, parecendo louca...Dá certo e no final, tudo acaba bem! Adorei! beijos, chica
ResponderEliminarAsí es, días locos que quieren volvernos locos, pero hay que saber esquivarlos y qué mejor que haciendo todo lo contrario: en vez de cabrearnos, sonreír, jajaj. Un besote grande y muy buenas noches.
EliminarEs mejor reír que llorar, dice la canción y no es malo poner en práctica aquello. No dudo de que tú tengas esa rebeldía sana.
ResponderEliminarBesos dulces, Campirela.
En este caso hay que hacer caso a la canción. Lágrimas de felicidad siempre.
EliminarGracias, mi rebeldía no es de las peores; se agradece ese concepto que tienes. Un beso, feliz noche.
Un momento qualunque della giornata, reso spiritoso da un ballo improvvisato e na gioiosa ironia della vita.
ResponderEliminarBuona serata carissima