viernes, 12 de junio de 2026

#Fuegoenlaspalabras# Junio 2026




Nuestra anfitriona Rebeca se despide de este reto hasta el mes de octubre, en el cual regresará con nuevas y renovadas ideas.
Este último reto nos lo pones no muy difícil, ajajajj. En él, como no podría ser de otro modo, ya que estamos finalizando curso escolar aquí en el hemisferio norte, pues vamos a hablar o contar una historia de tema educativo; eso sí, hay unas normas: la palabra clase no se debe  de usar  y sí hay que incorporar al menos estas dos palabras: "medallón" y "gárgola"Extensión máxima de 350 palabras para el relato y 150 para el poema.

Si pincháis en la imagen de arriba, os llevará a la convocatoria. Muchas gracias.

Por fin vacaciones de Verano



El último día siempre tenía un olor distinto. No era el del edificio viejo ni el del patio recién regado, era ese aroma mezcla de despedida y promesa que solo aparece cuando el verano está a un paso de abrir la puerta.

En el pasillo, alguien había dejado un medallón  encima de una taquilla. Nadie sabía de quién era, pero todos alumnos lo miraban como si guardara los recuerdos de todo el curso, las risas, los enfados tontos, los descubrimientos, las confidencias de pasillo, los “mañana te cuento” que a veces nunca llegaban.

En el patio, la gárgola del tejado seguía allí, inmóvil, como cada año. Pero ese día parecía distinta, casi cómplice. 

Como si supiera que, en cuanto sonara el timbre final, cada uno saldría disparado hacia su propio destino, playas, pueblos, abuelos, campamentos, siestas eternas, noches largas, primeras veces, promesas que solo se hacen en junio.

Los compañeros se abrazaban sin saber muy bien por qué. No era tristeza, tampoco alegría pura. Era ese nudo suave que aparece cuando entiendes que algo termina, aunque no quieras ponerle nombre.

Alguien cogió el medallón y lo guardó en el bolsillo sin pensarlo.
Otro levantó la vista hacia la gárgola, como si buscara una señal.
Y todos, sin decirlo, sintieron lo mismo, que ese curso quedaría guardado en un rincón luminoso de la memoria, donde van las cosas que no se repiten, pero tampoco se pierden.

Cuando por fin sonó el timbre, nadie salió corriendo.
Se quedaron un segundo quietos, respirando el momento.
Luego sí,  el verano los llamó, y cada uno siguió su camino, ligero, con el corazón un poco lleno y un poco abierto, con las notas de ese final de curso.

Campirela _




4 comentarios:

  1. Muito lindo,Campi! O final de ano, de mais um ciclo é vivido entre expectativa de férias, passeios, descanso em família ou amigos, mas sempre uma pontinha de saudade antrecipada...
    E o colégio e tudo que nele existe, fica quieto, esperando até que novas turmas reiniciem com entusiasmo!
    Lindo fim de semana!
    beijos, chica

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  2. El fin de curso, es un poco triste pero anticipa los días de verano, de vacaciones, rios, playas, ilusiones que se renuevan cada año y en el regreso saldran a la luz con sus historias y novedades.
    Muy lindo finde Campi.

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  3. Esta tarde he estado en una graduación, y tu montas un final de curso, ese medallón, el timbre que al sonar no se va nadie corriendo, un final d curso con regusto es como si no quisieran que terminara. Buenas noches

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  4. me has hecho recordar a mi colegio, a los hermanos marianistas que lo dirigían, a algunos profesores de izquierda que nos mostraban el país tal cual es; al profesor llaja que fue el primero en inculcarnos la lectura de la buena literatura a través de autores franceses como dumas, sue, víctor hugo, etc, y que nos decía: "hagan fichas y pongan en ellas lo más relevante de cada capítulo." y que eso yo lo he llevado a otro nivel, jajaja (¡si supiera!); el dictado sorpresivo de 20 palabras del profesor pum amat que nos esmerábamos porque estén bien escritas; también recuerdo las clases de inglés estrictamente en inglés; el desarrollar todos los problemas de geometría que habían en el libro de la clase de matemática sin que nadie me lo hubiese pedido; el correr y caminar por sus extensas áreas verdes (el colegio tiene 5 hectáreas de terreno) durante el horario de recreo, refrigerio y de educación física; así como también recuerdo sus dos grandes campos de fútbol y sus canchas más chicas donde jugábamos fulbito y basquétbol, entre otras cosas.

    ¡ah!, y por último, no puedo dejar de recordar el sonido de la campana que nos anunciaba el cambio de clases, la hora de recreo, la de refrigerio y la hora de la salida.

    cuando traspasaba las puertas del colegio y me encontraba con la realidad que me mostraba la calle, me parecía como si hubiese cruzado dos mundos totalmente distintos.

    un beso.

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Gracias, por su visita y respeto hacia el blog, tengan un excelente día.